jueves 19 de noviembre de 2009

Canon


- Y por la noche, con todas esas luces, se ve preciosa.

La miro con la distancia de quien no comparte un ideal de belleza pero a la vez es desafortunado porque no ha tenido –y posiblemente nunca tendrá- la oportunidad de contemplar la central nuclear a la luz de las estrellas. Se imagina a Charo extasiada con la visión de ese Harrod´s radioactivo de una sublime belleza. La mole de hormigón es hija de la mano del hombre, pero tal es su poder que la imagina dueña de nuestro destino aunque dócil a las caricias humanas, como una fría y adormecida diosa de uranio.

lunes 16 de noviembre de 2009

Los escritores obscuros

Son raros los escritores obscuros, nunca han publicado demasiados libros -en ocasiones ninguno. Escriben siempre con tinta negra y en una letra apretujada porque les molesta la luz que reflejan los papeles en blanco. Su patria es la noche y alternan lo enrevesado de las tramas con un estilo en las antípodas del best seller. Parece cierto que muchos son enjutos y otros más lucen barbas que dan a su semblante un aire vampírico de melancolía. Tienen muy a gala no hablar jamás de sí mismos, pecado que algunos aventuran que puede ser castigado incluso con la muerte. En cualquier caso yo hablo de otros, no de mí. Pero vivo preso de esa enfermedad que llaman traición y que me lleva a interrumpirme continuamente y volver la cabeza buscando a enemigos muy sigilosos y amenazantes cada noche, en mi biblioteca, mientras apretujo historias y personajes en párrafos densos, opacos.

sábado 14 de noviembre de 2009

Circunv@lución

Cuando vuelvo del trabajo por la circunvalación solo en el coche me abandono a pensamientos extravagantes. Qué diferencia entre tomar la curva abierta, un poco más abierta o algo más incluso; es una décima de segundo pero cuánto cambiaría todo. Creo que alguien lloraría lo inesperado y absurdo de mi muerte y no me avergüenzo al imaginarlo pues, al fin y al cabo, esa es la única manera de saborear el propio funeral. Y estos devaneos, ¿no tendrán el efecto de un triste augurio, no me acercarán un paso más a que esto efectivamente suceda? Me propongo un criterio infalible: que así sea si antes de llegar al primer semáforo veo a una señora paseando a un perrito o portando un paraguas rojo. Cuando paro en el semáforo aliviado porque las señoras han dejado los animalitos en casa y seguimos en noviembre con el anticiclón de las Azores, me replanteo lo del taller: tengo que arreglar la radio del coche. Definitivamente.

1+1 (cuestión de química) Monólogos de la locura

(Un parque cualquiera, es de noche. Un hombre con medio siglo a las espaldas y larga barba, pronuncia un discurso al comienzo apenas perceptible in crescendo, coronado por un finale de grandes aspavientos. No lo siente, pero hace frío)

HOMBRE.- Tengo a las matemáticas por la menos exacta de las ciencias. ¿Decidme qué serán entonces los matemáticos, gentes que aposentan su vida con orgullo sobre diez tablas y sus derivadas? La vida sin embargo es exactamente como es, y siempre fui incapaz de aplicar cualquier regla matemática a lo que realmente importa sin incurrir en disparates. Ya no soy profesor, la envidia y la incomprensión son jinetes rápidos en el desierto de la pedagogía, pero mi inhabilitación y el descubrimiento de Buda son historias para otro momento, hoy quiero hablarles de números. Uno es 1, esto es, yo. Otro 1 eres tú. ¿Alguno de ustedes puede sostener que cuando ambos “unos” coinciden de algún modo –siquiera infinitesimal- no interaccionan, no se dan y se quitan algo? El astuto pensará que pueden ignorarse y permanecer como islas vecinas pero ignotas. Yo aventuro que en el fondo del corazón se estarán haciendo de menos: ya no llegan a 2.
Pasemos a las grandes palabras, al amor. El poeta chileno Juan Agustín Uriarte se me adelantó con versos inspirados:

No era cosa del otro amar
Sino saber que ya eran uno.

Y el divino Aristófanes –al calor de los caldos del Ática- diagnosticó con elocuencia la condición humana sirviéndose del mito de los andróginos: seres de cuatro brazos y cuatros piernas que fueron demediados y andan errantes en busca perpetua de la mitad que perdieron. En consecuencia y frente a tantos, al amar menos somos.
Ahora bien, si el laberinto de la vida me lleva -como esta noche- a chocarme de bruces con mi amigo Sebastián entonces se obra el milagro, el kharma me ha sido propicio, daré otro paso hacia la felicidad. Sebastián es quien mejor escucha en el orbe, él solo despierta infinitos hombres en mí que se ponen a laborar a destajo. Desata una reacción química incontenible que me lleva a encadenar versos sin fin o cantar a gritos desde la colina melodías inauditas. Acabo, pues, agradeciendo al señor de la luz tanta y tanta inspiración: ¡Ecuestre Sebastián, elevo mi cartón de vino por la comunión del mármol y de la carne, una suma que anima tu figura y proyecta mi ánimo por encima de las fórmulas de los hombres y su docta ignorancia!

sábado 17 de octubre de 2009

Reserva

Cada cuerpo hospeda el vino a su manera. Muchos desatan el impulso quejumbroso de los tiempos pasados que no volverán; a mí me da por cantar. Bebo el vino solo sobre la mesa desierta de la cocina porque me gusta que en casa haya los objetos justos. Después de tararear melodías antiguas por lo bajo, me dejo elevar por el tinto y su fuerza amable que me conquista sin resistencia. Cuando he apurado la botella salgo a pasear al parque donde una luz distinta ilumina los paisajes consabidos de mi vida. Qué tal Valentín, cuánto tiempo, ya ves, recuerdos a tu mujer, gracias pero ceno en casa también hoy. Qué prisas, no parece que disfruten del viento húmedo y frío que ensancha los pulmones en diciembre. Cruzo el puente de piedra y regreso, entrada ya la noche, por la otra orilla que es la que no tiene farolas y es la que prefiero. Ni un alma. Al llegar a casa me recuesto en el sofá para acompañar a Lord Jim en sus aventuras por la playas luminosas del Sur. Cuando llevo leído tres veces el mismo párrafo sé lo que va a ocurrir: me vence el sopor. No sé cuánto tiempo ha pasado y me despiertan las alegres risotadas de mis vecinos, como siempre. ¡ Putos villancicos!

jueves 15 de octubre de 2009

Desnudo

Me he rapado la cabeza -las cejas también- y ahora el espejo me devuelve una identidad inusual y una mirada como de cuadro sin enmarcar. Ya es la hora y me desvisto. Medianoche. Cierro la puerta de la calle tras de mí desnudo y sin llaves porque no regresaré. Las farolas de la avenida vacía parecen señalar un camino a todas luces nuevo. Avanzo con pasos callados sintiendo el frío de las aceras mientras la brisa me acaricia el pecho y el sexo. Pronto cruzaré los arrabales y dejaré que mi cuerpo se extravíe por los campos oscuros, sin sentido.

lunes 12 de octubre de 2009

Aspiración, nada

Eras mi dueño, era mi sueño.

sábado 10 de octubre de 2009

g. A

Y el Virus temió a su par.

jueves 8 de octubre de 2009

Serie II

Flora, fauno, ríes, libra, ya, yo, libre, río, fauna y flor.

miércoles 7 de octubre de 2009

Tuyo

Tengo un bastón porque es útil. Mi bastón tiene una punta de hierro reforzada con la que inspecciono los objetos de todo tipo que la gente deposita en la basura. A veces no hace falta desgarrar la bolsa de plástico pues los perros colaboran sin saberlo, y con el bastón separo las inmundicias de aquellos objetos de valor de los que muchos se deshacen, no atino a comprender por qué. Lo que para ellos es basura para mí son cofres que encierran algún tesoro muy valioso. Días atrás, recogí una mecedora vieja que aún cumplía perfectamente con su función de acunar a un anciano. Como no acaba de llegar el invierno, al atardecer me siento a la puerta de la casita junto al huerto y acompaño con mi vaivén el crecimiento de las lechugas o los tomates hasta que la noche despliega su telón oscuro y no distingo unas hortalizas de otras. Llegado ese momento, el bastón -tan útil- ya no me sirve de nada. Y entonces considero desecharlo en una bolsa junto con mis recuerdos más amargos y dejarlos en el camino, y que así aproveche a los perros o a alguien que ultime su colección de bastones o teja con mis pesares algunas historias tristes.

domingo 4 de octubre de 2009

Pececillos de plata


Llevan 400 millones de años sobre la faz de la tierra y seguramente ahora habiten también en su cuarto de baño, el de usted. Muestran un brillo argénteo relacionado con su huida compulsiva de la luz. Llegan a vivir ocho primaveras alimentándose de pelo, caspa, el polvo -en fin- que se descascarilla de nuestro cuerpo por el simple desgaste de la existencia. Y nunca copulan. ¿ Qué?

lunes 28 de septiembre de 2009

Ida

En ese momento, al amparo de un ocaso de nubarrones ténebres, ya es un héroe. Siente la entrega incondicional de los suyos, lo cual va a atemperar el asco por las muertes que ocasionarán y el pasmo por las bajas de su bando. Cabalgan con furia, como si su estatura fuese la del monumento a Roldán que vigila la entrada del chateau. No hay hambre siquiera, tal es el ansia de batirse con el enemigo que anima a los inocentes antes del desastre. Pero ya es un héroe en viaje de ida. Por eso cabalga contra el viento templado de Septiembre con el peso nuevo de la cota de malla sobre el pecho, dejando atrás al chico vacilante de Breuil que contaba cada nuevo atardecer apacible como un fracaso. Aquel chico queda en algún camino perdido de la aldea, y el héroe del pecho henchido será quien atraviese el alma de dos sarracenos antes de caer abatido él mismo por una certera cimitarra. Es otro quien la empuña, otro quien contempla de reojo el caer del sol desde un triste ventanuco, mientras lava sus manos antes de rezar la primera oración de la noche.

viernes 25 de septiembre de 2009

Mu(n)do

Los impulsos que bullían dentro de él se conjugaban en verbos y sintagmas que se estrellaban vanamente contra el perfil acerado de cada objeto, sin alterar el aire inmóvil de la estancia.

jueves 24 de septiembre de 2009

Serie

Ave, invierno, pasto, hielo, roca, cielo, niebla, tú, lluvia, tú, agua, tú.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Posibilidad, Muerte

Escuchó una voz interior que le decía: "Ya está bien de vivir la vida, ahora cuéntala". Obediente comenzó: una vida,...¿ dos?

domingo 20 de septiembre de 2009

Porvenir


Nunca me habéis entendido y ahora os toca correr por el monte; pero las lágrimas no bastan, lo sé. Gritáis airados y se os llena la boca de espumarajos clamando venganza, “que pillen al hijo de puta”, mientras vuestro pequeño paraíso se convierte en una antesala del infierno. Con vosotros es predicar en el desierto. Ya estoy contando los años que faltan para que vuelvan a crecer los pinos, vuestro dulce porvenir, y me siento como si me regalarais poder abrasar también a vuestros hijos. Esperaré invisible. Y aprended de K., que supo esquivar al destino y sus fuegos.

miércoles 16 de septiembre de 2009

ד (Dalet)

Y el paisaje era su cuerpo, el territorio de sí. Los cipreses agitados por el viento -los pulmones- y dos lagunas verdosas, tal vez sus ojos. Avanzó por la vereda hasta una ciénaga en la que chapoteaban criaturas escamosas o anfibias que atribuyó al instante a su estómago e intestinos. Y así, sorprendióse de ver todo su interior transfigurado y vuelto hacia afuera. Cualquiera que hubiese pasado por allí lo habría visto a él. Al final del camino sus ojos huyeron al horizonte, el límite preciso entre el mar y el cielo. La figura solitaria de un niño jugando en la arena llamó su atención, por lo que se acercó y le dijo algo. Con serenidad y orientando hacia él las cuencas vacías de sus ojos, el niño respondió:

- Todos al final os dirigís a mí, siempre.

Y entonces comprendió. Levantó de nuevo la mirada lenta hacia el horizonte y anheló con toda la fuerza de su alma que el instante se prolongase una eternidad.

lunes 14 de septiembre de 2009

Un buen propósito

No quiero provocar sentimientos en ti. Sólo que tus ojos incautos y adormecidos estallen con cada letra.

jueves 10 de septiembre de 2009

Usurpar

Sirviéndose de las garras y las zarpas expoliar al otro -que eras tú-, amenazarte en lo profundo para sustituirte por él, morderte como un perro que accede finalmente a la médula y su tesoro y ya está, ya de ti no queda nada porque su rapiña era tu destino: manjar de sus muelas y de su baba; ni despojos deja y te ha usurpado como una hiena contenta, ahíta de lo que eras.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Diccionario íntimo: érase


1. Literal, lo que era y ya no es.
2. Figurado, lo que es y nunca había sido.
3. Inglés, erase [ɪ'reɪz], borrar lo escrito, la figura y la letra.

domingo 30 de agosto de 2009

Casa encendida

En la noche cálida de estío, una casa habitada en medio del campo. A debida distancia contemplo la ventana chiquita en la que bullen imágenes como en una caverna y reflejos azulados que refulgen en las paredes. Por encima del tejado, obscura, la corteza universal protege el sueño de quien contempla y de quienes habitan la casa ignorando la geometría sutil de las constelaciones.

jueves 27 de agosto de 2009

Aves

No veo diferencia:
la golondrina, un poema.

jueves 20 de agosto de 2009

Excusa

Paciente lector:

El motivo de la presente es pedir disculpas por la invención de esta torpe trama de una carta cuyo único objetivo es traer a colación la palabra medusa y al ser que la rebosa, cómo conjeturar acerca de su origen improbable o ultraterreno y, por supuesto, la alianza entre su apariencia fantasmal y el temblor que se apodera de nosotros. Ni como habitante de una isla desierta arrastrado por la desesperación devoraría jamás una medusa y confieso que, sólo por nombrar mi obsesión, su espectro -magnético- amenaza mi vigilia y también mis sueños. Sirva este exorcismo como vana tentativa de escapar a unos tentáculos azulados y su etérea presencia iluminada.

Porque no estamos a salvo.

Ninguno.

lunes 17 de agosto de 2009

Ah, simétrico

Nuestro amor es imposible. Sonrío y sonríes. Si se me escapa una lágrima, ya está cayendo la tuya. Pero si me ofusco en el laberinto de tu pelo, me miras a los ojos. Si me extravío en la región imprecisa entre tu barbilla y tu mejilla, me miras a los ojos. ¿Qué querías? No vuelvo a mirarme en el espejo.

jueves 13 de agosto de 2009

Playa de otoño


Convencido, desplegó el paraguas mirando al mar: tiempo, no pasarás. A cada ola, sus pies se hundían más en la arena.

Pájaro en el Botánico

Tumbado en un banco del Jardín Botánico, observo un mirlo pasar de las ramas de un quejigo a las de un liquidámbar, y de este a un cedro del Líbano. No envidio en absoluto el extraño mapa que rige sus vuelos. Unos minutos más tarde naufrago desde los escenarios siniestros de El Bosco a la pureza de Fra Angélico y de ahí a los ocres vacíos de Velázquez. Entonces levanto mansamente los ojos hacia la bóveda, mas por fortuna no hallo un dios justiciero que me ponga en mi lugar.

C. G. (apunte al natural)

El azar. Aun siendo una suerte ciega, acudimos al azar para iluminar un destino que nos sonríe o para defendernos racionalmente cuando ya no queda razón alguna. Disfruto de mi status transitorio: soy un tipo con la sola compañía de un café sobre la mesa que anota minuciosamente en una libreta. ¿ Un escritor? El azar quiso que mis pies doloridos buscaran el solaz de esta terraza de la Castellana, mientras Madrid despierta poco a poco de la siesta. Aquí, en el Café Gijón, soñar cuesta lo que un café en la Castellana: 3,90€. Ah, el azar.

miércoles 29 de julio de 2009

Decisión

Sobraba uno. Érais el cielo, el acantilado, el mar abajo y tú. ¿ Lo entiendes ahora?

miércoles 15 de julio de 2009

Redacción: "Anoche tuve un sueño"


Sueño con un prado en el que veo mi cuerpo que yace enroscado en posición fetal. Me acerco a mí mismo y, por esa lógica indiscutible de los sueños, el cuerpo ovillado se transforma en un pozo, un agujero redondo y oscuro que devuelve mi rostro reflejado en lo profundo con un brillo irresistible. Me alejo buscando algo que no sé lo que es y encuentro una piedra grande que ato con una soga amarrándome con fuerza al otro extremo. Después me acerco al pozo y dejo caer la piedra, que me arrastra violentamente sumergiéndome en sus aguas negras. Tiempo. Inesperadamente todo se aclara y una fuerte palmada en las nalgas me hace chillar con todas mis fuerzas. ¡ Despierto!

lunes 13 de julio de 2009

腹切

Que hoy vista el blanco kimono
no arruinará las flores del cerezo
ni las cometas de primavera,
cuando derrochábamos al unísono
y al abrigo de la hierba
el tesoro de nuestros cuerpos.

La vanidad del hombre es eso,
viento que va
y viene al azar
agitando las cañas verdes de bambú 

que son la vida.

Bebo el último sake. Sólo resta
que el cuchillo muestre al resto de los mortales
y a sus ojos
que también era de ti por dentro.

sábado 4 de julio de 2009

Julio



Es cierto que llueve y el viento comba las ramas de los árboles, pero no importa. Gritan los colores de las plantas, la humedad inunda los pulmones y un tigre atraviesa el crepúsculo. Pero aquí en el trópico eso no importa.

domingo 28 de junio de 2009

Amad a la dama



Que el amor era una batalla me lo dijeron las emboscadas, los contendientes, la ira de los estrategas. Sabe Dios que mi fin no era él con sus movimientos torpes y limitados sino ella, imponente desde la belleza de su corona blanca y fría. De un salto inesperado me situé frente a la dama. Su avance letal propició el desplome de mi cuerpo desmelenando mis crines sobre el tablero.

martes 23 de junio de 2009

Rescate

Claro que sí, existe un oscuro universo donde habitan los textos que nunca han sido escritos.

lunes 22 de junio de 2009

Metáfora

Iba caminando por el Paseo de los Tristes cuando de repente me ha caído un piano de cola venido del cielo y me ha aplastado contra el hormigón. Como un dibujo animado, me he levantado y poco a poco he recuperado la compostura y volumen habituales y he caído (esta vez he sido yo) en que llevaba en la mano un libro de José Ángel Valente y todo ocurrió cuando abrí una página al azar y me disponía a leer el primer verso.

miércoles 17 de junio de 2009

Bloomsday

He dormido bien, extrañamente. Desayuno solo, me aseo y miro mi miembro con cierto asombro, hoy va a ser un día muy relajado. De camino al trabajo despliego mi paraguas rojo y no sé si la gente mira sus siglas blancas, su fondo bermellón o al tipo que blande un paraguas alejado del negro normativo, sin duda un transgresor. El tedio de los paseos solitarios de más de cinco minutos me lleva a conectar acontecimientos lejanos con otros muy próximos: lluvia, desafinación. En el primer llanto del niño al nacer, está presente (o no) una armonía musical que va a promover que llueva o que contendrá la precipitación. Sólo queda cuadrar los nacimientos de niños con o sin facultades musicales, y los fallecimientos de virtuosos frente a los de desafinados. Llego a dudar de la falsedad de mi teoría. Sin darme cuenta, ya estoy en el trabajo y luego un café en el que coincido con E. No puedo dejar de mirar sus dientes preciosos y levemente desordenados. Respondo automáticamente a sus explicaciones de la crisis, y me aterra que llegue a percatarse de que sólo admiro el marfil de su boca, por lo que repentinamente clavo mis ojos en los suyos con tal intensidad que también se presta a equívocos. Llega J., y nos ayuda a desfacer el entuerto: fin del café. Una claridad repentina inunda la oficina porque está escampando. Al acercarme a la ventana aspiro el fuerte olor corporal de H. Dudo entre considerarle un hombre sucio y aplicarle todas las categorías mentales que aplico a la gente que no se ducha, o no hacerlo y achacar ese almizcle a su carácter tanto como la pereza o su capacidad de consolar. Salgo, ya he trabajado bastante.  Andy ya está muerto, y hoy aún no me había acordado. Poco a poco el tiempo cicatriza el navajazo de la muerte, y uno piensa que su vida, la que le resta, será un rosario de fallecimientos de conocidos, allegados, amigos, y que sólo va a conocer la muerte del prójimo; la suya la conocerán otros (su hijo, por ejemplo) . Pero la muerte del perro es muy dolorosa, porque es una muerte distinta a otras. Nuestra vida comprende varias vidas de canes y eso nos hace sentir una superioridad metafísica en absoluto justificada, que se trunca con su muerte. Era un animal sencillo, te quería con locura y ya no tienes tiempo para demostrárselo. Además te dirigías a él con un ¡ Andy! que sonaba en exceso autoritario, de amo. Y él, adoración completa. Ahora nos toca llorar. Para aplacar la pena, cojo el coche y salgo de Plasencia en dirección al valle a robar fruta y alimentarme con todo lo que no sea carne, lo que no tenga relación alguna con Andy, con nada que hubiera respirado o que proporcionara calor en las tardes de invierno. Poco tráfico, toca mirar nubes: un cocodrilo, un vulgar Santa Claus y un rostro demacrado, como de indígena. El cadáver de un zorro atropellado en la cuneta me saca de la ensoñación sobre cirros y cúmulos y pienso en el dolor que no sentirá el animal al ser aplastado por un camión o una furgoneta avanzando a toda velocidad, paradojas del alma. A dónde migrará. 


Aparca en el borde de una carretera secundaria, salta el muro y mientras engulle sin paladear puñados de cerezas que le tiñen las comisuras de un tinte carmesí, mira a uno y otro lado asustado con un miedo animal que le recorre el espinazo. Suda y jadea. Hace tiempo que dejó de llover.

miércoles 10 de junio de 2009

Ubi Caritas et amor, Deus ibi est

En la negrura crepuscular del coro silabeamos apenas el salmo y percibo que el Señor está ahí enfrente, ha bajado de la cruz y se acerca mirando con ojos profundos. Toca mi hombro, coge mis manos y me arrobo en una felicidad infinita del alma seguida de esos incontrolables escalofríos del cuerpo que espera, un anochecer más, su llegada.

lunes 8 de junio de 2009

Valle del silencio

Mira fijamente las hendiduras del tronco del castaño y luego, con las gotas de lluvia rodando por las mejillas, rompe su quietud y cuéntale todo. 

martes 2 de junio de 2009

Creadores

Hay una inconsciencia de los propios límites en la creación que posibilita la existencia de creadores excelsos y explica la ocurrencia de los demás.

lunes 1 de junio de 2009

Diccionario íntimo: semicorcheas


Racimos de diminutas criaturas atrapadas entre los cinco barrotes del apocalipsis que aspiran a revolucionar el aire que respiras.

sábado 30 de mayo de 2009

Señora cruzando

La señora que cruza la calle con las bolsas del supermercado ya no está habituada, hace tiempo que no cocina para tantos. Desde lo de Mario que en paz descanse -aunque ella también había descansado, qué coño- el año ha sido un rosario de meses de luto, visitas plañideras y mucha distorsión del personaje real que fue su marido. Pero esta tarde llega su hija de Barcelona con los nietos, y sabe que esta vez no habrá discusiones estúpidas sobre los catalanes o sobre el tiempo -el hecho era discutir-. No le dirá lo del páncreas, pues todavía no es muy seguro y no quiere estropear un fin de semana que lleva ansiando toda su vida. ¿ Comerán lentejas estos niños en Barcelona?

sábado 23 de mayo de 2009

La recta

Érase una vez una recta algo engreída que se sabía muy perfecta porque cada punto en ella era exactamente igual al anterior (y así sucesivamente). Un sabio honesto y poco amigo de los excesos, se encaró un día con la recta y le dijo:

- Siento ser yo, precisamente en este instante, quien te diga la verdad: es cierto que eres perfecta pero no eres una recta. Solamente eres una definición.

Ella, sin embargo, permaneció sin inmutarse, divina.

miércoles 20 de mayo de 2009

Diccionario íntimo: pose

O doblez. Para que exista pose debe haber repetición, pongamos contar algo por tercera vez, cuando la espontaneidad es cálculo y nos desdoblamos en espectadores de nosotros mismos. Hipocresía, fingimiento, usted mismo.

martes 12 de mayo de 2009

Silogismo

Todos los árboles tienen hojas,
y las aves todas, plumas;
luego Sócrates, mortal tan ajeno a unas y otras, necesariamente bebió la infusión maldita mientras la lechuza levantaba el vuelo al alba.

domingo 10 de mayo de 2009

Instrucciones para no llorar

Inténtelo. Póngase “Torna a Sorrento” una vez más después de un mal día, recuerde que su hija le preguntó que adónde iban los juguetes viejos, piense en la ilusión peregrina de Geppetto; para acabar, mírese en el espejo a los ojos. ¿ Nada? Si este método ha tenido éxito con usted, felicidades. Y reciba por mi parte un desprecio sincero, de todo corazón.

martes 28 de abril de 2009

Revolución, primavera

Tan natural como mirar al cielo
es ver
que las nubes no son eternas.

jueves 23 de abril de 2009

Diccionario íntimo: "rumiar"

Meter la mano en el bolsillo y encontrar un objeto desarraigado -una cucharilla de helado de plástico, verbigracia- y disfrutar palpándolo a ciegas en lugares y momentos que nunca son el suyo -un parque, un funeral, una película de Kurosawa- con el temblor minúsculo de descubrir que no eran las llaves.

viernes 10 de abril de 2009

Sexo

El sexo empezaba después, cuando oscilando entre el silencio y el sueño se acariciaba la espalda como si la mano no fuese su mano, dibujando con los dedos los garabatos precisos.

jueves 9 de abril de 2009

Carta

Estimado Fernando:

Le he soñado en cada rostro moreno y adusto, en el muñón de cada pedigüeño con y sin acordeón, asomado a los cristales a veces rotos de grises ventanales entre azulejos, en cada callejón portuario, incluso en el metal apagado de la voz de un cantante quejumbroso.

Me advirtieron de su pluralidad, no la consideré. Y ahora emborrono este papel que desleirá una lluvia oblicua como su plan secreto: usted es Lisboa.

lunes 23 de marzo de 2009

Haiku de primavera

Ni viento había.
Negro chirría un grillo
y late el tiempo.

viernes 20 de marzo de 2009

Papel mojado

Cuando leyó el nombre de Cecilio Martínez Yébenes el lagrimón se precipitó instantáneo. Pensó en los años de ausencia necesarios para que su cuerpo, en secreto, destilara esa gota de humor cristalino que ahora se extendía veloz sobre la página porosa del Abc, ensanchando el territorio de su pena.

martes 10 de marzo de 2009

Arqueología del yo

Diciembre de 1987. Debió ser que recargué la estilográfica y comprobé en una cuartilla que la tinta fluía uniforme con garabatos cada vez más espesos. Luego escribí algo a vuelapluma y guardé el papel en un libro de Immanuel Kant. La frase ha dormido veintidós años, y uno siente el vértigo de ser el impostor que la improvisó con una caligrafía que reclama su identidad al despertar: "Las ramas del buen gusto se cobijan en árboles feos". ¿ Yo?

sábado 7 de marzo de 2009

Haiku del otro


Te doy la vida;
mi cuerpo enajenado
muere de ti.


Dedicado a J. E.

miércoles 4 de marzo de 2009

Telmo cavila

Llevaba una hora persiguiendo a aquel hombre desequilibrado, atisbando sus monólogos inconexos y su deambular errante por las calles de Buenos Aires, pero se había hecho muy tarde y decidió volver. Como si leyera sus pensamientos, el loco se sentó en el mismo banco de madera de la parada del tranvía de Corrientes 136. Codo con codo pero habitando mundos paralelos. Telmo sacó el cuaderno y anotó: la realidad es tozuda. No parecía gran cosa pero ya tenía el botín, pensaba, cuando el tranvía frenó con estrépito delante de él. Subió solo y, sentado en el último asiento, observó al otro levantarse y alejarse del banco caminando a gran velocidad, con una firme determinación de continuar su naufragio por la avenida nocturna. Cegado por el transcurrir cada vez más acelerado de las farolas ante sus ojos, completó mentalmente la frase: la realidad es tozuda: se empeña en distinguirse.

martes 24 de febrero de 2009

Don

Dar es el regalo.

sábado 14 de febrero de 2009

N.




Hoy no voy a hacer nada. Nada por aquí, nada por allá: flotamos en ella. Decido no tener nada que hacer y no hacerla, porque es la grasa viscosa de nuestro espíritu y por tanto voy a estar activo y alerta. Arranco las pocas hojas que sobreviven en mi sucio cuaderno y alumbro poemas a todo lo que me rodea como en los viejos tiempos. A la luna, al perro, al tetrabrik de vino y a los cartones. Escritura automática al calor del alcohol, yo fluyendo y ella sin poderse presentar. Paseante que miras oblicuo, qué equivocado estás: sin saberlo, nadas; yo a mis versos.

jueves 12 de febrero de 2009

Crecer


Era duro el invierno en Minnesota. Tal vez hubiera sitios más fríos, pero Richard no los conocía y en su casa no había libros ilustrados, libros que llevan a los niños por caminos en los que la imaginación se extravía más allá de las palabras. Adoraba ir con Joseph en el pescante, acurrucarse disimuladamente junto a sus brazos fortalecidos por las tareas del campo. Por primera vez le extrañaba haber considerado siempre a su primo un campesino, como si Joseph no pudiera haber sido un empleado de telégrafos o un militar erguido sobre su caballo luciendo un uniforme impecable. Él, por su parte, sólo podía imaginarse escribiendo su diario concienzudamente mientras sus padres pensaban que dormiría hace rato, con el viento nocturno clamando testarudo en los cristales y agitando apenas la llama de la lámpara. Pero ahora todo cambiaría. Se lo decían la vieja maleta de piel, el rostro curtido de Joseph más serio que de costumbre y el perfil de la estación que se adivinaba ya detrás de la loma. Y cuando subiera a ese gigante de vapor y hierro, la novedad dejaría atrás en la vía una estela de olvido, esa otra locomotora que avanza irremisible hacia la próxima estación por los campos helados.

sábado 7 de febrero de 2009

Historia sencilla y sin final


Voy a contar una historia sencilla con un protagonista único: tú. Mientras lees estas palabras sientes una punzada de dolor agudo en el pecho, un dolor de morirte. Si no es así déjalo ya, por favor, no continúes leyendo. Pero si sientes ese desgarro de una intensidad desconocida, ese buitre interior que devora con ansia tus pulmones y tu corazón, entonces yo también lo siento: erré el título. Hay un final, no es feliz.

lunes 2 de febrero de 2009

nóisergsnarT

Se acabó, este hijoputa de relato que me estaba tocando mucho los cojones, que ya estaba, que ya, pues hala chaval, allá vas, sin pie ni cabeza, para atrás como los putos cangrejos y que ellos te pillen con el culo al aire y te interpenetren como les salga : “érase una vez”.

lunes 26 de enero de 2009

Propósito (1+12)

El uno del uno uno se dice que, con suerte, sobrevivirá las dos medias docenas de meses que le sobrevienen volando y con esquíes.

sábado 24 de enero de 2009

Serie

Señálese de cuál de las siguientes esencias no se deduce su existencia:

Chanel, Rochas, Loewe, Dios.

jueves 22 de enero de 2009

1+1=2 (Comentario de cuentas)

Lo importante era la raya. Puestos los unos en vertical, con la mano temblorosa trazábamos la frontera de la magia y la transustanciación. Dos. Así será si lo dice el maestro, pero yo tenía dos unos y ahí siguen al otro lado. Sí, Don Higinio, que ya no se me olvida -qué pintará aquí también una cruz.

viernes 9 de enero de 2009

Tremens Dreaming

Al despertar, Gregorio intuyó el corpachón verde a su lado y consideró formar parte del delirio de un saurio ebrio de tiempo y algo gallina con las cucarachas.

miércoles 7 de enero de 2009

Muerte, fin

Allí estaba antes del momento definitivo rodeado de los suyos: varios breves, alguna que otra novela, una trilogía incluso. Primero se puso colorín y se percibieron en el ambiente los primeros sollozos ahogados, pero cuando se puso colorado estalló la tristeza entre los presentes pues había llegado a su fin.

lunes 5 de enero de 2009

Al(gu)ien


"... Después de pasar años hibernando la tripulación tiene la necesidad de expresarse, y con eso quiero decir asegurarse de que cada uno de nosotros mantiene aún intacto un interior que sólo si se manifiesta demostraríamos haber conservado. Pero a todos nos asaltan las dudas. Nos recordamos, pero a veces no nos reconocemos -me lo dice la mirada de la comandante Ripley. Mi inseguridad me lleva a sospechar que, tal vez, algo distinto ha estado madurando en nuestro interior durante tantos años de latencia; algo violento, visceral y obsceno que en cualquier momento puede manifestarse y horrorizarnos al contemplarnos vueltos del revés: la víscera, el deseo y la violencia recorriendo el camarote, arrastrándose y agrediendo -quién sabe si con furor- los cuerpos de los demás que aún ocultan su propio monstruo."

jueves 1 de enero de 2009

Grand Rue, 28. Genève.

Si el territorio de los héroes no fue hollado por mortal alguno, aceptemos que la piedra, dos cifras azarosas y el olvido los devuelvan a la tierra.

viernes 26 de diciembre de 2008

Parque

En inviernos tan fríos como este, paseamos nuestra soledad por los parques, lentos, abrigados, mecidos por vientos inclementes. Los árboles se agitan como hermanos pero, condenados a una quietud perpetua, envidian que nos alejemos huyendo de la noche.

 

Prospecto

 Anoche soñé que escribía un relato titulado así; no recuerdo más. Tal vez quiero trasladar a la realidad un sueño. O tal vez desee utilizar este espacio amarillento como medicina, y hacer constar su posología, contraindicaciones, etcétera. Un amigo cercano sugiere que nuestro yo soñado agarra por la pechera al otro, le pide explicaciones y le obliga a teclear sus supuestas ocurrencias.  Y que siempre es así. Que eso explica el gusto humano por la ficción, que el sueño es nuestro estado natural y la vigilia -sueño del sueño- el estado de la inocencia verdadera.

 

Releo el prospecto e ignoro si todo esto curará mi alma de algún mal extraño, o si mezclará mal con el vino.

 

Por primera vez, el título era el cuento.

miércoles 3 de diciembre de 2008

Melancolía

Con los dedos pegajosos había cerrado el album tras colocar el cromo que le faltaba cuando, paradójicamente, Tomás estrenó una sensación de dulce tristeza que nacía de él pero que impregnaba los objetos de su mesa, el flexo, e incluso el cielo macizo y agonizante que, enmarcado por la ventana de su habitación, flotaba sobre los chopos amarillos de la ribera.

martes 25 de noviembre de 2008

Cápsula I: De amicitia

De tanto oír y venir, me conoces.

lunes 10 de noviembre de 2008

Estilográfica

Las plumas están vivas, o mejor, expresan la vida. Con otros útiles se escribe; pero cuando por primera vez, en la infancia, uno coge a su manera la pluma y la pone en contacto con el folio en blanco, entonces percibe con claridad que está manchando el papel, es consciente de que a través de esa joya estilizada está emborronando el océano blanco e inmenso del folio hasta entonces inmaculado. Las plumas nos elevan, nadie lo ignora. Y por eso imagino ahora la tristeza que experimentará su corazón azul oscuro, que se vierte en cada trazo, cuando desde el letargo de su estuche lujoso y hermético escuche a los inyectores imprimiendo su testamento en clónicos signos Garamond de 12 puntos.

martes 28 de octubre de 2008

Problema resuelto

Querido diario:

Soy maricón. Así, con las siete letras. Higinio: maestro y maricón. Por tres, veintiuna. A gramo por letra, obtenemos los veintiún gramos que separan al vivo del muerto. Quítenme el maricón, el maestro y el Higinio y el resto es la solución al problema: un conjunto vacío y desmembrado de escoria sin remedio.

Haiku del pastor en noviembre

Una bellota cae;
nadie.

viernes 10 de octubre de 2008

FIN DEL VERANO

El niño acababa ya su postre y miraba con cierta aprensión a los demás comer el melón o la sandía y escupir las pepitas.
- El abuelo se va mañana. Es 1 de septiembre.
Él no se hacía ilusiones; ése sería el último, pero era un día de verano como los demás. Diez minutos más tarde, el abuelo estaba bajando las persianas de la habitación y él acompañándole para dormir la siesta. Uno de sus secretos de ese verano interminable era que nunca se había dormido después de la comida, sino que había soportado con estoicismo los ronquidos del abuelo y sin parpadear había disfrutado de las horas más aburridas de su vida. Más aún que cuando tocaba hacer la digestión en la piscina hasta las cinco y media. Aburrimiento. Y cada vez que lo pensaba, montaba a lomos de un Platero imaginario que le llevaba por caminos insospechados. Recordó al hombre de la tele que la noche anterior casi era mordido por una enorme serpiente en tierras exóticas y pantanosas. Debía ser una anaconda, seguro. En los libros de animales había leído que llegan a medir diez metros y que pueden engullir presas enormes aún vivas. Por un instante, imaginó que la oscuridad que le rodeaba era el estómago de una anaconda que se los había tragado a los dos, con el abuelo roncando y todo. ¿ Acaso la boa del libro de su cumpleaños no se tragaba un elefante? Era un libro raro, que según su madre le iba a encantar, pero él había tenido al leerlo la misma sensación que tuvo el año pasado en el colegio, al ver una película sobre una gaviota. El colegio. No pudo evitar una sonrisa que iluminó con luces de neón la habitación en penumbra. Ya faltaba poco: 5º de EGB.

viernes 12 de septiembre de 2008

Septiembre

Adoro este mes. Y no sólo porque sus cielos sean los de Tiziano, o sus vientos muevan los álamos con ganas. En Septiembre la tierra entera cambia el sentido de su giro y volvemos al invierno. Septiembre es una primavera al revés. Y todos sabemos lo que esto quiere decir: nos aferramos a nuestros seres cercanos aparentemente para infundirles calor, pero en realidad tememos que el viento los arrastre como a las hojas de algunos árboles caducos. Callamos, pero lo sabemos.

jueves 11 de septiembre de 2008

What a wonderful world (2:53)

0:01 Escuchar a Louis Amstrong una vez más, la última, le apetecía. Estaba solo, pero también lo estaba cuando huyó de Polonia con quince años penando por esos pueblos de dios, hasta atravesar nocturnamente una frontera de pinares negros sin fin.

1:40 Qué sencillo fue aprender francés con Cecilia, y luego los hijos que vinieron sin pensarlo. Se contemplaba a sí mismo como un cuerpo ramificado en sucesivas generaciones que le perpetuarían, en cierto modo, sin desearlo.

2:20 Había llegado la época de las ausencias. Perderla fue como si le amputaran un órgano vital. Esa música americana le introducía en un placentero túnel de recuerdos, un guión prestablecido ya en su memoria donde la improvisación se había apagado tiempo atrás.

2:50 El acorde final de los violines desvanecía su ensueño mientras el tacto frío de la empuñadura del revólver le devolvió, fatal, a la realidad.

jueves 10 de julio de 2008

Leyenda de Andrés ( signos y fragmentos)

+

Andrés nunca dijo no, y como el infortunio pareció encapricharse con él, obtuvo una víctima siempre dispuesta a ofrecer su perfil más vulnerable y despreocupado.

-

Estaba tan acostumbrado a contradecirse que contemplaba su vida como una fotografía nunca revelada, sólo visible al trasluz en los negativos que mostraban cada escena exactamente como no era.

=

Después de haberlo meditado, pasado el tiempo, recordaba cómo una vez tras otra su intento de resultar original era demasiado parecido al anterior.

/

Julia ya pertenecía al pasado. Sólo restaba comprobar qué poso habrían dejado estos tres años de pasiones intermitentes: los paseos nocturnos por el bosque, los besos robados en los trenes, los escarceos en salas de cine sin tiempo de leer un subtítulo.

*

Imparable, le habían confirmado que aquello no permanecía en el riñón, sino que se había lanzado con una voraz curiosidad a explorar hasta los rincones más recónditos de su cuerpo.

.

“Cada paso es, por una vez, el más importante de todos.”
Proverbio árabe.

jueves 19 de junio de 2008

Something

Nunca pares, sigue girando
pero que el mundo se detenga
para los cuatro chicos asomados al balcón.

Tengo un billete para subir a la colina
en pos del ido,
pero la niña de ojos caleidoscópicos
me susurra que lo deje estar,
come together por un largo y sinuoso camino.

Sigue girando,
pero que el ayer se detenga
para los que miran desde arriba.

Oración

Señor, haz de nosotras una combinación afortunada de palabras y que gracias a nuestro sonido, pero sobre todo en virtud de nuestros humildes significados y nuestro poder de evocación, permanezcamos unos segundos siquiera en la mente de los hombres, y concédenos ante todo ,Señor, la gracia de la pasión, y así seamos el motivo por el que se erice el vello de los antebrazos que sostienen este libro y el otro, por los libros de los libros, Amén.

lunes 2 de junio de 2008

Rumor mortis

Quién nos lo iba a decir. Si para vosotros ha sido una sorpresa, imaginaos para el muerto. El coche amarillo no paró en el paso de cebra y ahora es todo muy extraño. Uno no piensa en la panadería que es la última vez que compra el pan (que ni siquiera probará), y que ya no hablará más con sus seres odiados o queridos. En la ambulancia han tirado la toalla y han dicho “ya está, se ha ido”, pero lo increible es que he seguido escuchando toda su conversación. Decís que estoy muerto y lo acepto, pero os escucho. Estoy inmerso en la oscuridad pero he escuchado todo, todo, incluso el empeño de mi familia en la incineración, que era lo que siempre sugerí y ahora me acongoja. Os compadecéis, os reunís ceremoniosos en este gélido tanatorio, pero no contáis conmigo porque a mí ya nadie me oye. Me repito para mis adentros que he muerto y me lo creo. No siento frío, ni calor. Y ya sé que todo acabará con el ruido del fuego, un crepitar íntimo que escucharé cada vez más y más lejano.

viernes 23 de mayo de 2008

Haiku del compás

El viento comba la rama a ras de agua
dibujando círculos efímeros, a tempo.

martes 29 de abril de 2008

Dos tipos

Estábamos el uno junto al otro apoyados en un coche con la cerveza en la mano, nos habíamos conocido hacía un rato y una sonrisa congelada se nos desdibujaba simultáneamente tras la última parrafada. Al momento nos llamó la atención el zumbido que producían las alas de un escarabajo, al que el infortunio había hecho aterrizar de espaldas contra el suelo. ( Y ahora, el amable lector elija el final que prefiera).

A. Me agaché y lo sostuve con el índice y el pulgar, como se coge un anillo o una moneda antigua. Tras enseñarle el cuernito que adornaba su cabeza como de rinoceronte, lo lancé con fuerza hacia el césped del parque cercano y el otro advirtió:
- Qué buena persona. ¿Sabes qué habría hecho yo?
- Lo imagino, claro.

B. Sin mediar palabra adelantó el pie y lo bajó con la presión justa para aplastar el insecto como una nuez oscura y agonizante. Dio un trago rápido al botellín y con media sonrisa continuó con naturalidad:
- ¿Y a ti no te da vergüenza ser del “atleti” ?

lunes 21 de abril de 2008

A M.


Ya he oído al viento silbar

agudo entre las rocas más altas

mientras la lluvia se estrellaba en mis ojos.



Ya he visto al rayo bajar

sinuoso y certero hacia el valle,

desviando la mirada con mansedumbre.



Ya he sentido el cuerpo arder

en sudores y en anhelos

contra el albo tambor de otro vientre.



Mas si a pesar de todo

te encuentro, M., en el camino,

iré a muerte a por ti, y tú

harás lo mismo conmigo.


A muerte

no importa la derrota.


domingo 30 de marzo de 2008

B.

Mientras paseaba distraido por el barrio de Palermo, el de allá, vi a un hombre cuyos ojos parecían mirar algo quieto y lejano como los de los ciegos, sentado en un viejo café. Supuse la desgracia de no ver más palmeras ni horizontes transparentes. Ahora mientras paseo por Uqbar, lamento que sólo corran letras por mis venas, oculto en un volumen de un anaquel perdido en la inmensidad de la Biblioteca.

miércoles 5 de marzo de 2008

Azul, luego existo

Algunas mañanas de marzo, ocurre.
El deseo del mundo se dirige a tu mirada,
te agarra por las solapas, y por los ojos
se adentra en tu cuerpo.

Tú, culpable, no los cierras
y te hielas con la nitidez de cada arbusto,
cada piedra, cada charco. Y es entonces
que hacia lo alto piensas: luego existo.

viernes 29 de febrero de 2008

Creo

Esta mañana al salir de casa me he santiguado. No puedo añadir “como tantas otras veces” porque no soy creyente, o tal vez debería decir que no lo era, válgame el cielo. De camino al trabajo, súbitamente le he soltado un buenos-días-nos-dé-Dios al sorprendido quiosquero, y también al repartidor de pescado con el que me cruzo casi a diario y cuya presencia me indica si voy a llegar tarde o muy tarde a la oficina. Nunca antes me había dirigido a ellos, aunque en mi imaginación secretamente los había bautizado (Samuel y Sr. Congrio) por esa familiaridad que generan los encuentros habituales. Ya en la oficina, entre póliza y póliza he levantado furtivamente la cabeza para observar a mi compañero Galván, el viudo, y he sentido una pena grande por él. Ahora sé que más bien era compasión. Compasión por su vida solitaria, su calvicie casi absoluta y esa triste afición a la canaricultura. Lo imagino en el balcón de su casa minúscula rodeado de docenas de pájaros amarillos y verdes, acompañando con su guirigay una existencia apenas iluminada por su otra debilidad: el sol y sombra. A mi derecha tengo la mesa de “los gemelos”, Cerro y Ramón, que siempre me han resultado ofensivos cada uno por un motivo bien distinto. Cerro abusa de la máquina del café, y emplea dos azucarillos por cada uno de los cinco que se toma. La expresión voraz de sus ojos al remover el fondo del vaso con el palito de plástico y las gotitas marrones que adornan su bigote unos segundos después, no dejan lugar a dudas: gula. Ramón, en cambio, es generalmente una buena persona pero no puede evitar hacer comentarios soeces cuando se habla de mujeres, algo habitual entre ellos. Gula, lujuria. Si tuviese siete compañeros de trabajo no habría tardado en completar el catálogo de pecados capitales. El momento más inquietante ha llegado al mediodía, en casa. Los niños se han acercado a mí y me han besado contándome las historias del colegio; luego nos hemos sentado los cuatro alrededor de la mesa. He partido el pan, he pedido silencio golpeando con el tenedor mi copa de vino y he bendecido los alimentos que íbamos a tomar. Los míos se lo han tomado a broma y se han reído, pero no se lo he tenido en cuenta; no sabían lo que hacían.

He sentido la necesidad de escribirle, Padre, porque siempre he confiado en su bondad y su sabiduría y porque le siento muy cercano. Tengo la sensación de que usted y yo, e incluso los pájaros verdes y amarillos de mi compañero somos en realidad una y la misma cosa. No puedo explicarlo, ¿ pero acaso alguien podría?

miércoles 20 de febrero de 2008

Últimas palabras

Se acercó al cuerpo del hombrecillo agonizante tendido en la cama y le susurró al oído:

“…Mire padre, no sé si puede escucharme”- tomó por asentimiento un leve movimiento del cuello del moribundo -“… tal vez sea esta la última vez que pueda hablarle; aunque creo que nada de esto le sorprenderá, llega la hora final y sólo quería como despedida decirle lo que nunca antes le dije: que le odio, le odio a usted con todas mis fuerzas desde que era una niña y le he odiado siempre y le odiaré después de muerto por lo que nos hizo a Antoñito y a mí, pero sobre todo por lo que le hizo a madre, que en paz descanse la infeliz”.



miércoles 13 de febrero de 2008

Anti "Happy End"

Érase una vez unas perdices sabias y tristes a las que, por no estar en boca de todo el mundo, sólo contentaba la infelicidad de los demás.

viernes 8 de febrero de 2008

Pequeño relato sobre el origen cósmico de la guerra

Haz de luz, yo te haré sombra.

Un soneto

Alcanzar vuestra hermosura pretendí

mas no arribó la fuerza de mis alas

al fin ansiado de mis horas malas

y a la dura tierra otra vez caí.


Tantas veces que intenté, ay de mí,

llegar a la cima sin otra escala

que la luz que tu rostro tiene a gala,

tantas veces en oscuridad me vi.


Ahora sombra soy, la sinrazón

me guía por caminos, mal hallado,

sin norte o sur, perdido el corazón.


Y el río que me lleva en tal estado

arrastra sin pesar mi condición:

Ícaro al fin, ángel enamorado.

martes 15 de enero de 2008

El otro

“Vaya por delante que vivo en la Avenida Calvo Serraller 30, 2º E. Mi nombre es Manuel y tengo 39 años. El pasado viernes he visto al profesor de metafísica de mis tiempos de universidad en la peluquería. Era el peluquero. No me ha reconocido y me espetó un correcto “buenas tardes, cómo va a ir, ¿corto o muy corto?” Superado el primer impacto, con timidez he comprobado en el título que colgaba de la pared que también se llamaba Mariano, aunque figuraban apellidos distintos y una Diplomatura en Estética y Peluquería. ¿ Falsedad en documento público? Hemos hablado un poco de fútbol pero ha permanecido impasible ante mis indirectas: que si la verdadera esencia del fútbol de ataque, que si el estoicismo de los porteros… No era alguien que se le parezca mucho, no, era él, o al menos me consuela creerlo así. Desde entonces he pasado todo el fin de semana en casa y de momento, no pienso salir. He recordado una vieja historia que me contó mi abuelo -siendo yo un adolescente- el año antes de que muriese. Decía que todos tenemos un doble cuyo cuerpo es una réplica tan exacta del nuestro, que incluso la voz es indistinguible. Esta existencia duplicada sólo tiene una contrapartida: no pueden coincidir ambos un solo instante en el espacio y el tiempo. Mi abuelo aseguraba que si eso sucedía, uno de los dos desaparecería ipso facto. Esto me ha abierto los ojos. Ahora temo salir de casa, hacer un viaje, o que el otro salga de su casa o le dé por conocer otras ciudades o países ( los míos, por ejemplo). También me he preguntado cuál de los dos desaparecería; supongo que el que antes se percate de la presencia del otro, que así puede seguir su vida como si tal cosa. Me obsesiona que pueda producirse ese encuentro, saber si los dos tendríamos la misma edad o si, por el contrario, puedes toparte a la vuelta de la esquina contigo mismo montado en un triciclo. O renqueante y viejo, arrastrando zapatillas de andar por casa y dando los buenos días a todo viandante que se cruce en tu camino. No, definitivamente no voy a salir de casa nunca más y no me importa reconocer que es por miedo a esfumarme. Cierto que así también desaparezco para el mundo, pero al menos el mundo no desaparecerá para mí. Por lo tanto, señor Comisario, no busquen más y que mi lejana familia no se preocupe. Pueden apreciar que estoy perfectamente en mis cabales, sólo que a diferencia de ustedes, el azar me ha llevado a actuar rápido y con toda la coherencia que la situación se merece. A la espera de solucionar algunos detalles del día a día, tengo los ahorros suficientes para mantener a un animal enjaulado y feliz –dentro de lo que cabe- por una temporada. Gracias por molestarse, pero no lo sigan haciendo. Atentamente:


Manuel. “

viernes 11 de enero de 2008

Dos ríos

Debajo

El 15 de enero de 1956 se heló el Jerte. Nada más levantarse y asomarse a la ventana preocupado por no haber visto reflejados los alisos de la ribera como todos los días, se abrigó y salió. Al acercarse a la orilla pudo comprobar que, bajo la compacta capa de hielo, lo hondo fluía espeso, inevitable y frío hacia el mar de siempre.



Encuentro

Cuando Don Antonio paseó contento por el parque de su infancia el primer día tras su jubilación, se acercó al hueco entre los juncos por el que se bañaba en los veranos de antaño. Agachado, reconoció los ojos del niño que le sostenía la mirada y cuya imagen, ahora sí, se deslizaba río abajo sesenta años después como un palito al capricho de la corriente.

jueves 3 de enero de 2008

Objeto 06215

Petkov, 24 de diciembre de 1946


Querido Alexei:

Que la Gracia del Señor os acompañe a todos en estos días, en especial al niño más valiente de Rusia. Cuando veo a través de mi ventana los abetos cargados de nieve, me acuerdo de todos vosotros, y también de cuando era muy pequeño e iba al bosque con mi abuelo, feliz, a talar un arbolito para la navidad. De dos certeros hachazos lo quebraba y lo arrastrábamos al pueblo con la ayuda de sus dos perros, dejando un extraño rastro en la nieve hollada por un ser fantástico con cabeza de niño, patas de perro y cola de abeto. Luego transitaba por un breve limbo de adornos y frutos de colores antes de arder pacientemente en la chimenea. Aquí en la vida del campo también Dios nos ayuda a tener paciencia hasta que llegue el final. Estoy bien, no temas, pero la obra avanza lenta. En estos siete meses mis camaradas y yo mismo hemos trabajado la piedra extrayéndola de la cantera con los picos poco a poco. Y desde el fin del verano nos esforzamos en subir esos valiosos pedruscos a lo alto de una montaña, coronada por una pradera y un lago helado. Junto al lago amontonamos nuestra pesada carga. Cada vez que el camarada Igor Gonchev vacía su carreta y recupera el aliento dice que ya llegó al “Estigio”; ayer alguien le contestó por fin que al menos las piedras que acarreábamos no volvían a bajar la montaña. No sé si me consuela. Prefiero escribir cartas como esta, ignorante de cuál sea su destino. Un niño que conocí se hizo zapatero aunque metió su corazón en un sobre y lo echó al buzón. Pero esa es otra historia y debe esperar hasta que nos veamos por primavera, según mis cálculos. Sabe que nada me haría más ilusión que poder, al final de cada día, darte las buenas noches y contarte un cuento de los míos.

Pasa una navidad feliz. Tu abuelo,

Vanka.


(Obj. 02615 – Museo del Pueblo Ruso – Donado por: Fundación Alexandr Solzhenitsin)

martes 25 de diciembre de 2007

Tres perlas negras

Olivar

A sus cuarenta años, si podía evitarlo no pasaba por allí. Aquella también era la iglesia de las catequesis de su infancia, en un trayecto nocturno de ida y vuelta a casa que con siete años, solo, se hacía interminable. El templo era moderno, feote, encaramado en un alto desde el que se contemplaba un olivar. Aquel día, el niño lo miró con un escepticismo recién estrenado y no vio los olivos, ocupado como estaba en dar la espalda a la iglesia, el cura, el ataúd.

 

Rastros

Qué poco cuesta deshacerse del cuerpo. Pero ahí quedan los rastros, su cama hecha por última vez para él, las ropas tristes en el armario, una silla vacía a la hora de la comida, un aroma que a cada instante se pierde para siempre.

 

Caducidad

Las llamaba fechas de caducidad. Y a pesar de tenerlas bautizadas, a traición se le manifestaban y le hacían pasar un mal rato. Le ocurría a menudo con la música, en el coche. Sonaban los primeros compases de un motete de Palestrina y caía en la cuenta del tiempo transcurrido desde que no lo escuchaba; entonces agradecía al programador de la radio la oportunidad concedida de poder disfrutar aquello una vez más. Y para que esta no fuese la última, al llegar a casa rebuscaría entre sus discos antiguos y así pasaría el día o la semana, afanándose en que su vida no fuese un rosario de despedidas irrevocables.

Tres breves

Oscura región. ( A Garcilaso)

 

No es posible que la mano que blandió impetuosa la espada, que atravesó a enemigos sarracenos y franceses sin número, que desvió las sacudidas mortales con el pesado escudo, digo que no es posible que esa mano fuera la misma que, nocturna,  mojara la pluma serena en el tintero y lamentara su desesperanza de amante al errar “por la oscura región de vuestro olvido”.

 

El rostro de los signos.

 

Nunca lo he hablado con nadie y no sé si soy raro por ello, pero me resulta innegable que los números tienen cara. De niño, cada coche de la plaza del barrio tenía una faz caracterizada más que por la disposición de los faros y las curvas de la carrocería, por la secuencia de cifras de la matrícula. El simca de mi abuelo con tantos nueves y ochos, el R-5 de Simón que, lástima, por una cifra no era capicúa. O las matrículas extranjeras de los que regresaban en verano de Alemania con extrañas combinaciones y faros de color amarillo. El teléfono de mis padres terminaba en 1984 y durante ese año temí la llamada de un terrible dictador omnipresente que se colara en nuestra casa a través del hilo telefónico.

También  las palabras:  el alféizar podría ser una especia importada de lejanas tierras o el bogavante una nao del siglo XVI. Acertadas o no esas caras, como tales, soportan nuestra mirada y el capricho de nuestros deseos. Y uno -que no es de piedra- reconoce varios amores en su vida: sosiego, mirlo, tormenta, estanque y Elvira.

 

Sabia

Cuentan de un sabio que una noche como tantas otras, se afanaba en buscar el orden del cegador cielo estrellado de Mileto, allí donde el agua, la tierra, el aire y el fuego dieron mucho que pensar a sus gentes. Tan enfrascado se hallaba en descubrir constelaciones y observar el errático desplazamiento de los planetas, que cayó a un pozo poco profundo. Su criada tracia, ahogando a duras penas la risa mientras le ayudaba a salir, le espetó:

- Mi señor Thales, tenga en cuenta que no sólo hay estrellas en el universo, que también hay agujeros negros que pueden atraer con tanta fuerza a los cuerpos que nada ni nadie puede salir de ellos. 

Los adioses

Martín era un hombre insignificante. Su mayor logro en la vida fue llegar a esa conclusión, por lo que su existencia a partir de ese momento carecía ya totalmente de sentido. Lúcido por segunda vez, decidió acabar con ella. Con su vida. Claro que, en su papel de suicida, nada invitaba al optimismo.

 

Cuando creyó que estaba seguro, meditó sin prisas cómo dejar bien atados todos los cabos para abandonar este mundo. Y así, una mañana se encaminó a un puente por el que transitaba un río triste y solitario como él -pero profundo- y se enfundó la pesada gabardina. Tras el chapuzón, las piedras de los bolsillos le hicieron tocar fondo enseguida. Pero la determinación de su mente no estaba acorde con la angustia que sintió su cuerpo, que en cuatro brazadas se desembarazó del abrigo y salió a flote dando grandes bocanadas. Asustado, oyó los gritos sinceros de un pastor, que había visto la escena y le ayudó a salir del agua derrotado, aunque superficialmente contento.

 

Esta alegría efímera le mostró que no había estado en realidad decidido a suicidarse, pues cuando uno está convencido de algo a sus pensamientos le siguen sus acciones sin vacilar. Así, su amor no correspondido por Elinda tenía un fiel reflejo en las reacciones de su cuerpo , que estaba tanto o más enamorado de ella que su imaginación. No era imposible. Reconfortado por esa alianza que a veces se obraba en él de determinación y coherencia, meditó de nuevo sin prisas cómo dejar todo atado y bien atado para dejar este valle de lágrimas. Por fin, una mañana se encaminó hacia un molino de gran altura que había en las afueras y subió hasta el ventanal más alto. Por él se precipitó sin pensarlo dos veces, iniciando un picado bruscamente interrumpido por las aspas inesperadas del molino. El pastor no daba crédito al acercarse y comprobar que el hombrecillo que ridículamente se agitaba enganchado por sus prendas al molino a tres palmos del suelo, era el bañista otoñal de la semana anterior.

 

Martín lo había intentado con determinación, pero no había contado con las circunstancias -esas que invocamos cuando nos son adversas-. Como toda acción humana, el suicidio y los pormenores de su preparación iban dejando un poso de experiencia en él que hacían presagiar lo peor en su próximo intento, como así fue. La suerte estaba echada, su cuerpo colgaría de la dura soga que llevaba en la mochila al atardecer. Llegó al alcornoque y sin prisa ensayó una lazada sobre la rama principal. Mientras se apretaba el nudo al cuello, lo descubrió allí y amagó una sonrisa cómplice que el otro le devolvió. El pastor giró sobre sí  e intentó no oir nada mientras el disco naranja desaparecía en el horizonte.

 

Pesadilla

- He tenido una pesadilla - dije

- Cuenta, cuenta ...

Mi hermano descendió con un leve aleteo del lomo de la vaca azul presto a escucharme, dejando en suspenso la sonata que hábilmente arrancaba de las cuerdas de su violín. Para estar más a gusto, nos internamos en una galería subterránea recién excavada de las que son tan cómodas que justo cabe el cuerpo de uno y el que tengas delante o detrás de ti. O ambas cosas. En la oscuridad acerqué mi trompa a su oído y al olor de la tierra recién removida, proseguí.

- Todo empieza con un ruido monótono y persistente al amanecer, que lejos de causarme pavor me hace alargar mi mano hasta tocar algo liso y frío que consigue acallar semejante cantilena, como si ese gesto fuese el habitual de muchas mañanas.

- Vaya...

- Me incorporo entumecido en una especie de lecho blando, incómodo y extiendo la mano de nuevo. Repentinamente me deslumbra la claridad de un sol pálido en miniatura que brilla alto a poca distancia de mi cabeza. Tras el fogonazo de luz alcanzo a distinguir varios muros que me rodean y otro más del que pende el pequeño astro. Llaman mi atención dos objetos blancos muy pulidos y brillantes en una cuevecita contigua. Por encima del más alto de ellos, incrustada en el muro descubro horrorizado lo peor...

- Me estás asustando, ¿ qué más viste?

- Agua, pero no  como la del lago, sino un agua quieta como nunca antes imaginé. Al acercar mi cara descubro reflejada una triste figura. Sin alas, sin trompa y con dos trozos de hielo ante sus ojos, él me mira con una curiosidad e incomprensión parejas a las mías. Nos asustamos tanto el uno del otro que, precipitada y simultáneamente, nos alejamos de ese estático líquido vertical y entonces me despierto sobresaltado.

- Mamá decía que tienes una rica vida interior, que no conocía sueños más sugerentes que los tuyos. Cuando otros cuentan sus sueños más bien provocan en mí ganas de cerrar los ojos y dormir, sin embargo...

 

- Lo peor es que este se repite todos los días.

 

- Eso ya no podría soportarlo, cada mañana...

 

Dicho lo cual, mi hermano reptó como pudo hasta la entrada del túnel, cogió de nuevo su violín y, con las alas aún manchadas de tierra se encaramó en el lomo celeste de la vaca, retomando su melodía exactamente donde la había dejado suspendida instantes atrás.

Atrás

Despertó. Pero antes de cruzar la delgada línea de los párpados, había subido a una empinada montaña, acuciado y perseguido. Nadie podía ya arrebatarle el placer de conquistar por fin a Alina, pero le había fatigado tanto correr por terrenos pantanosos... Y eso que, hasta entonces, había disfrutado en un parque de atracciones en el que todos le conocían y se conocían entre sí, aun perteneciendo a episodios dispares de su vida.

Y pensó si soñaba.

A la feria había llegado de la mano de sus abuelos, ya muertos, que previamente le habían dado de cenar la sopa de ajo que reconocería entre millares, feliz, con cinco duros en el bolsillo. Y todo había comenzado con un paseo por las calles y plazas de su infancia suspendido en el aire como en tantas otras ocasiones.

Antes de transitar la opaca barrera del folio en blanco había dudado entre dormir o escribir un relato. Sueño no tenía.

Cautivo

Algo me han dado porque no sé qué me está pasando, que no puedo ni hablar y a veces me falla la memoria y... ¡ Y yo no estoy loco! Hace mucho que decidí no ser simpático con quien no lo mereciese, y no iba a serlo precisamente con mis secuestradores y a mi edad. Me han traido muy lejos, porque esta casa y lo que alcanzo a divisar desde este ventanal me resultan desconocidos, también sus muebles y sus libros ( cierto que el del señor argentino que mira perdido en las solapas no estaba mal). Pero algo me deben mezclar con la sopa que me paraliza y apaga desde mis entrañas el habla, convirtiendo mi yo en un mundo asfixiante del que no tengo fuerzas para salir. Y cuando lo consigo, ellos insisten en congeniar conmigo, como si mis captores hallasen una extraña justicia en retenerme contra mi voluntad como a un niño. Y así me humillan. Como la chica de esta mañana: “Ande, padre, tómese ya el desayuno”.

Destino

Se equivocaba. La llamada le había dejado un instante indeciso pero el mensaje, aunque inaudito, era contundente. “Van a atropellar a una mujer y su hija en la Avenida del Valle”.  Desde que dejara por la mañana a Candelita en la fila del colegio no paraba de llover, y en su cabeza se mezclaban el ajetreo de los charcos, las katiuskas y los chubasqueros de colores chillones con la llamada que acababa de recibir en Urgencias. Aburrido como estaba de conducir ambulancias a toda velocidad y socorrer todo tipo de desgracias, un aviso como ese (con seguridad, una broma) podría cambiar el destino de esa tarde. Al momento estaba recorriendo la avenida con timidez, intentando reconocer entre los viandantes que huían del chaparrón al autor del mensaje entre las idas y venidas del limpiaparabrisas. Dio la vuelta a la rotonda y fijó su mirada en un hombre mayor, de gabardina negra que se mojaba impasible junto a un banco y permanecía con el paraguas cerrado. Cuando pensaba que todo era fruto de la invención  de alguno, el impacto seco de los cuerpos que no había visto cruzar, su grito ahogado pero familiar y ese chubasquero amarillo que conocía tan bien le demostraban que su viaje había servido para algo.

miércoles 5 de diciembre de 2007

Bienvenida



Salud a todos.