sábado 21 de enero de 2012

Waltz II de Shostakovich, sueño



Ayer soñé que vivía en una ciudad junto al mar. Y allí la vida permanecía asomada a un balcón infinito de agua que en absoluto ahogaba, y que se hacía presente más allá de los prados que bordean el acantilado, o en el camino que desciende de la duna -incómoda premonición del desierto- al eco de la última ola.

lunes 16 de enero de 2012

Transcrito




Vvelan las grvllas de vvelta a Siveria


*

Ave se va.
Naves se van. 
Yo hoy.

martes 6 de diciembre de 2011

Murmullo


Murmuration from Sophie Windsor Clive on Vimeo.

                                                       A E.S.B.
Solo ves otros estorninos
batir alas alternas al viento
y leves matices, que en nuestra destreza
descifran sin querer un poliedro celeste.

Son aristas que generamos, sin saber
que tal vez un murmullo
es el capricho de muchos entre las nubes,
otra diástole de la belleza.

miércoles 30 de noviembre de 2011

Abierto




He dejado la puerta abierta
por si entraba la esperanza.
Cada mañana inocente pienso
qué será de aquellas flores 
cortadas.
Tal vez no amamos la carne
más acá de los espejos.
Olvidé cerrar la puerta
y se coló el miedo en la noche.
Sentí en el costado el peso 
de la cabeza de un muerto;
silabeaba en latín -plañidero-
unos versos pasto del olvido.
He abierto de par en par
al rayo último de la tarde.
Ulula el espíritu de la noche
anhelando reinar por siempre,
pero ignora que los niños rasgan
el espeso manto con su grito.

martes 29 de noviembre de 2011

Mujer en la calle



Abre la puerta y cruza con determinación. Fuera. Camina y siente el viento en la cara o los brazos; está irremediablemente viva. No reconoce a nadie, y cruzarse con extraños hace que camine más erguida. Abre los ojos aunque sigue sin mirar algo en concreto. Vuelve a sentir viento en la cara y la claridad del día sin amor. Contundente. Perfecta.

jueves 24 de noviembre de 2011

No oír el mar



No era pecado no oír el mar. La pala amarilla moldeaba con exactitud el castillo deseado pero fugaz, víctima del capricho de un dios o del vaivén ciego de la marea.

miércoles 23 de noviembre de 2011

Memoria secreta del oso


Muy al contrario de la costumbre, dejé de pensar -incluso de usar- el concepto hibernar. Este respondía más al atolondramiento que me poseía al llegar la primavera, el mismo que me empujaba a rastrear sin fin las recónditas colmenas y los altos charcos de los salmones. Era la privación temporal de mi vida auténtica, una existencia meditabunda sabiéndome a cobijo de las tormentas y tempestades del invierno, al hilo apenas audible de mi respiración y el flujo mineral de mi conciencia.

lunes 24 de octubre de 2011

Salmo circunstancial: si no hay amor



Si no hay amor la noche es más oscura, tan oscura como podía llegar a ser. 

Si no hay amor el árbol parece gemir agitado por los vientos de otoño, aunque solo son hojas desfalleciendo en un canto casi maravilloso. Pero no hay amor, claro.

Y al fin, si no hay amor este anochecer será el último, y el de mañana, y cualquiera porque temes una noche sobre la noche. 

No hay amor y estás perdido. Eres el niño en la espesura.

lunes 17 de octubre de 2011

Tiempo


Se asustó el pájaro de la melancolía,
y levantó el vuelo hacia parajes invisibles.
¿Cuántos pasos hollados en el aire
fijaron las constelaciones precisas 
para el olvido, desde lo oscuro 
a tu centro?
En el punto exacto donde quedabas
a solas con la palabra del universo,
un silencio azul destelló
desde un tiempo extinto
que ya no es tiempo.

sábado 24 de septiembre de 2011

Uno



Uno. No sabía quién era.
Dos. Creó un personaje.
Tres. Creyó ser el personaje.

Y volvió al punto inicial pero ya nunca -jamás- pudo salir de uno.

martes 13 de septiembre de 2011

Aire de las ruinas



Ya se dan a la fuga cien aves
que ideó el espíritu de la tarde, desdibujadas
sobre el aire de las ruinas.

Y la vieja armonía decreta, también,
el final de las rosas y su aura desgastada.

Al margen de la ira y las estrellas,
acato un destino tras el azul limpio: 
es la estación eterna, brillante presencia
más allá de todos y de todo.

domingo 4 de septiembre de 2011

Ars



Caminaba, caminaba y caminaba. Pensaba que él era tiempo, o le gustaba creerlo. Siguió caminando hasta llegar a la encrucijada donde le esperaba una silenciosa dama. Tan solo nos ha llegado que el tiempo escogió su camino y continuó, solitario, su viaje.

miércoles 31 de agosto de 2011

Naves




Ya no paseaba por la ribera y su arboleda, ni se beneficiaba del verde frescor o el rumoroso descenso de las aguas del Trancos. Ahora, con la fidelidad de una comunión diaria, prefería la carretera de circunvalación que atravesaba el polígono industrial y sus naves porque en esa travesía de uralitas, cables y letreros variopintos latía de otro modo lo real. No uno de los bucólicos pastores del paraíso sino un caótico transformador de la naturaleza; en definitiva eso describía mejor su esencia y, junto a la verdad, los cirros de la tarde escenificaban otro encuentro insólito con la belleza.

lunes 29 de agosto de 2011

La vida nueva



Si de verdad hubieras creído con todas tus fuerzas que te curarías, no estaríamos tan indecisos como estamos. Todo lo arreglas con un bote de pastillas o un baño caliente, pero no es tan sencillo mantener tu buen nombre ante tus hijos y los hijos de tus hijos. No te importa la posteridad, pero a mí sí por unos años o tal vez unas semanas. Pues la posteridad, Martín, es exactamente eso: el poema que no escribiste hoy, pero sobre todo querer echar otro madero al fuego en invierno pasada medianoche, rodeado de tus fantasmas y poco más.

viernes 17 de junio de 2011

Tres junto al río (Variaciones)


I

Curiosidad de los pájaros

Se acercan con vuelos distraídos en apariencia para fijarse en mí, absorto en el fluir del río de las altas sierras de Gredos, mientras permanezco sentado en las raíces desnudas de un pino en la ribera. Ahora soy yo quien los mira a ellos, e indago en su fingida inocencia. Sopeso su espontaneidad, me aíslo del retrato manido del poeta al borde del manantial y giro bruscamente hacia la curiosidad de los pájaros: si esta podría ser mensurable y sobre todo, de qué modo nos hace felices a los hombres descubrir seres -solo en apariencia- tan similares a nosotros.

II

Momentos del río

Las aguas remansadas reflejan la otra orilla perfecta en su quietud. Más abajo el pulso del río se acelera y, en los rápidos, las aguas saltarinas y veloces se olvidan del paisaje, pues sus espumas se concentran únicamente en su risa pasajera.

III

Instantería

Cuentan de un monje que una mañana se quedó dormido escuchando a una alondra, y que al despertar habían pasado trescientos años. Sentado en este prado junto al río al arrullo de los ruiseñores, las ranas o los pinzones, uno duda de si es un pino más -los pinos son individuos atrapados por un ensimismamiento de siglos- o si, tal vez, viste el hábito de un franciscano todavía somnoliento.

miércoles 15 de junio de 2011

Pozo

Un pozo sin agua, profundo, y sobre el suelo circular una chica arranca notas al contrabajo que son risas -pero también gritos- que desean un mundo mejor para el pozo; no para el prado arriba, ni para el cielo o el aire, sino para el pozo y su negrura húmeda. La niña golpea con furia las cuerdas del contrabajo y llora en la quietud del pozo, porque ansía recluirse allá abajo rodeada de misterios y en contra de unas voces angustiadas que la luz deja caer de cuando en cuando.

lunes 13 de junio de 2011

Patria



¿Quién decretó el destino de los hombres
saltando las murallas de la infancia?

viernes 3 de junio de 2011

Lejos


Llamas desde una isla oculta por la bruma,
y tu voz agita sus alas blancas
despreocupada y suspendida para siempre
en un reto lento al vacío.

El azul de arriba se hace agua
y se estrella en las aristas del abismo.

Confundo tu grito y las olas 
mientras contemplo el habitar salado de los peces
llegados de mares mudos, exangües.

Gritas desde una isla oculta por la bruma,
pero solo puedo asistir al fulgor trasnochado
de un faro que se apaga lejos
en el fin de la tierra.

miércoles 1 de junio de 2011

Bx



Hubo un tiempo en que me maravillabas con un casete del concierto de Rachmaninov. Y claro que era maravilloso. Yo miraba por la ventanilla del coche rojo mil dehesas grises, que avanzaban vigiladas por una luna enorme allá arriba, entre las nubes opacas. 
Hoy sueño -escuchando otros pianos- que aún es de noche y viajamos juntos, arrullados aún por conciertos imposibles. 

jueves 26 de mayo de 2011

Carta a G. Mahler de un joven desconocido




Muy estimado músico:

Parto de mi admiración por usted Herr Gustav, allá donde esté. Me agrada sobremanera la sensación que produce al instante su música en mí. Me recuerda usted que la vida se asienta en el movimiento y el placer, y que en ella cabe la oportunidad de pasear con mi amada por la floresta multicolor acariciando su mano joven hasta el atardecer.
Pero también debo reprenderle por eso mismo, maestro de mis horas felices. Dedica una canción a la tierra que alcanza un éxtasis tal que parece no acabar nunca y, en comparación, encuentro raudo en exceso el trayecto final del sol antes de ocultarse. Y cuando llega el ocaso se velan mis ojos al compás de la noche y doy en pensar que Usted me engaña. Que la felicidad es mucho más ligera y efímera que cualquiera de sus lieder, que tal vez usted garabateaba pentagramas y no desconocía el efecto enfermizo e irreal de ese torrente de sostenidos y bemoles sobre los hombres. Y ahí resplandece su lección primera sobre la Belleza: una melodía que señala la posiblidad de quedarse ensimismado -dormido apenas- a la sombra de un tilo esperando a la muerte.

Suyo, 

A. M.

domingo 15 de mayo de 2011

Una clave



La auténticas ocupaciones (preocupaciones por mejor decir, pues nos fundamentan) son inconscientes. Un antiguo amigo argentino me dio hace años -el recuerdo me lleva al Café Rizzo en Santos Lugares- una clave para interpretarlas. “Escuchá cuando cantás, no, cuando tarareás un tango u otra cantilena. En ese silabeo, aunque no lo parezca, dormita un mensaje cifrado”. Edgardo, viejo, cuánta razón.

martes 3 de mayo de 2011

Oxama vive



Sabemos todo o nada de él, pero sabemos que vive, que clamaba venganza más allá de la ficción y de la ley.
Hoy su cuerpo flota en el mar, tal vez en Hawai con la escolta esperando incómoda en la playa, o tal vez en algún punto ignoto del Índico siguiendo una antigua tradición olvidada al vaivén de las olas.
Pero Oxama habita escondido en el corazón de cada uno de nosotros, en forma de alegría vengativa o tristeza desesperanzada y rabiosa, y preside un Universo donde la Justicia está a los pies de la Libertad, y ambas arrodilladas ante Dios.

domingo 1 de mayo de 2011

2 a 1


Él ya sabe lo que quiere. Y Lara; lo que no sabe es qué quiere ella. Calcula cuánto le llevará reponerse de ese encuentro que tasa en liras, una cantidad nada despreciable que Don Enzo puede pagar. Decidida, apura las dos copas con ansiedad, casi no da tiempo al viejo y salen del bar apresurados con el vino adormeciendo sus sentidos. No sabe si ganará la apuesta a sí misma. Ahora cantaría muy alto al mundo que no es una cualquiera, y vuelve a sonreir mientras crujen la escaleras de madera de la vetusta pensión.  

domingo 24 de abril de 2011

Dos de Roland Fischer


A diferencia de Max y Leo, yo no vi mujer alguna. Conjeturo que se referían a esos poros jóvenes sustentados por dos columnas de luz, horizontales como un destino que te apunta sospechando que tú, al fin y al cabo, no habitarás su universo. Por los siglos de los siglos.



Entre el hábito de la oración en divina compañía y el hábito blanco flota suspendida la nada negra. De ella aflora el rostro -labrado por una miríada de versículos- de alguien que fue entre el allá y el más allá, pero ya no es. Amén.

jueves 21 de abril de 2011

Fortaleza


Hasta la piedra más fría posee un corazón en su rocoso interior, afirmó Juvenal.
De haber sabido que todos los afanes acabarían en esta prisión de una isla perdida en el Atlántico, ¿habría hecho lo que hice? Lo confieso, he matado a tres hombres con la fuerza de mis manos y además he vivido con intensidad el momento en que dejaban finalmente de respirar, ensangrentados e inertes.
Tal vez lo racional es no sentirse orgulloso de ello pero, por encima de todo, la razón lo asume como el efecto último de una justicia -por así decir- cósmica. Como si Guttenberg inventara la imprenta para que yo diera con mis huesos en esta fortaleza. Quizá por ello el carcelero me facilita tinta y papel, obligado por el brutal recibimiento del primer día. No le guardo rencor. Al fin y al cabo resisto la humedad que se cuela por el ventanuco los días de temporal y respiro para escribir estas y otras letras. Y a quien no aprecie la grata compañía y el consuelo que proporcionan las ratas por el día y todas las noches, le diría que atenta contra la máxima de las máximas: que mucho de lo humano le es ajeno. Y así puedo soñar con el sol y un tiempo mejor.

Isla Berlenga, 12 de Mayo de 1873

miércoles 13 de abril de 2011

Tirar la basura



Una noche, un hombre baja a tirar la basura al contenedor. Levanta la tapa de éste y calcula en un balanceo amplio del brazo la trayectoria no por cotidiana menos olímpica del maloliente proyectil.
El ruido de la tapa al caer es el aldabonazo hacia una nueva responsabilidad, alejada de la confianza de su mujer que le espera inocente resistiendo al sueño ante el televisor. Él no regresa, porque ya no tiene que regresar. Baja por la avenida arrastrando un poco las zapatillas de andar por casa; no verá más a Laura. Siente el rumor del río cercano borboteando en sus venas, anticipa en una bocanada ansiosa el aire que separa la baranda del puente del manto oscuro de agua. ¡Abajo!

lunes 4 de abril de 2011

Birds out


Volaron los ecos más allá
de aquel ábside lejano.
Y dejaron sin el aliento 
que vertebra desde el alma profunda
a tu azul más oscuro.
Sin ecos, solo.
Como una rama vacía.

sábado 19 de marzo de 2011

Starry



Creiste en la vida 
que habitaba la luz amarilla 
de una estrella.
Él agregó viento 
-que la enreda-
y un ciprés.

jueves 17 de marzo de 2011

No yo


Algunos pensaban -y podían pensarlo, por supuesto- que el joven escritor hablaba siempre de sí, que las estrofas eran la ventana por la que asomaba su vida íntima, y los versos barrotes que mantenían su fiera interior a raya para exhibirla en un ademán exótico pero controlado.
Él, sin embargo, sabía a ciencia cierta que no era joven -ser joven, esa forma sutil de desprecio- y que esos renglones escritos con esfuerzo se compactaban en un ámbito nuevo del que en efecto participaba, pero no como un dios creador, sino como una primera voluntad que se precipita con fuerza presta a desbocarse y a arrastrarle a él mismo sin remisión.

viernes 4 de marzo de 2011

Leteo



Nunca olvidamos la muerte, que nada es. Lo que olvidamos es la vida.

jueves 24 de febrero de 2011

Dentro



Sentado sobre el cofre, alzó los brazos al cielo clamando -desorientado- por el mapa del tesoro.



- -

lunes 21 de febrero de 2011

Noche




Cuando llega la noche 
ves luz 
oculta tras la sombra.

Llega la noche y sientes 
que el calor era tu calor.

Entonces la esperanza duerme
y uno solo 
se adentra en el mar.

martes 8 de febrero de 2011

Schützengraben


Ya no pesan el petate ni el fusil como antaño, pero a estas alturas la desesperanza anida profunda en nuestro pecho. Las bajas de ayer y nuestro repliegue incesante de las últimas jornadas ha velado aún más nuestra mirada. Necesitamos escribir largas epístolas durante las noches -con permiso de los morteros ingleses- para ensayar en espesos renglones de tinta una normalidad rara que oculte la angustia y miseria de nuestras vidas. Hace tiempo que Kurt no escribe un solo verso y Edgar ya asumió que nunca más interpretará a Bach -el violín demanda dos brazos a los hombres para que se produzca el milagro. Pero en la trinchera haría falta un prodigio distinto del que nos traerá esta primavera negra: un proyectil definitivo y letal que hunda la carne y el espíritu en el lodo, más allá de las barricadas.

jueves 27 de enero de 2011

Symphony nº4


Johannes Brahms desciende por una escala de lianas y flores a un estanque sobre el que flota -desleída e imperceptible- la primera niebla de la aurora. Luego cruza un puente de madera que cruje al paso de su corpachón enfundado en una levita oscura, y que sirve de fondo opaco a su larga barba blanca y unos ojos luminiscentes. Finalmente se aleja, como su música, que no es tantas cosas y, precisamente por eso, pronuncia esencialmente lo que somos.

jueves 30 de diciembre de 2010

Una (dos) historia (s)


A Elsa le viene a la cabeza una historia (tal vez un sueño antiguo embellecido por el olvido). En ella, un viejo intenta pescar un pez mayor que su barca y se abstrae del hermoso atardecer del Caribe o de su propia vejez. A la vez piensa en otro hombre que está armado y narcotizado por el alcohol, y que va a cambiar el vuelo fugaz de los patos de los pantanos por un blanco más frágil aún y definitivo: su boca, la cavidad por la que había respirado hasta ese momento. El disparo de la escopeta hace las veces de una encrucijada que enfrenta cara a cara la pluma contra el cerebro embotado, liberados de la frontera del sueño, de la literatura y de la muerte. Elsa atisba tras el fogonazo una explosión solar y la irradiación del calor primigenio en interminable expansión. Otro instante fundacional para la creación.

martes 28 de diciembre de 2010

Amor y libro



Nunca me ocurrió que el amor de una mujer me llevara al amor por un libro. Sin embargo, al volver la vista atrás -a pesar de la fina lluvia del tiempo, persistente- cuento con varios libros a los que amé y que siempre desembocaron en alguna otra persona. Y ahí está todo: el amor a un libro o universo, a un ser amado -el paisaje- y el amor a uno mismo, es decir, un inevitable punto de vista. 

lunes 13 de diciembre de 2010

Pajarita


Cuando era niño mi abuelo me enseñaba a hacer figuras de papiroflexia, lo que él llamaba hacer pajaritas. Y nada era lo que parecía. La precisión de cada pliegue redundaba en la perfección de la metamorfosis final -cura del infantil escepticismo- de hoja blanca en ave. Toda una metáfora seriada de la vida en pasos, pliegues, despliegues y voilá: una pajarita sin ojos que no vuela. ¿Era eso?

domingo 28 de noviembre de 2010

Génesis


En el principio, 
cuando creí en tu cuerpo y su aura
todo era confusión.
Las tinieblas que cubrían mis ojos abismados,
se disiparon con la ligereza de un ave solitaria 
que aletea sobre los campos helados.
Dijo Dios: ¡Luz!
Y fuiste,
para quemar las naves que atraviesan el horizonte.
Dijo Dios: ¡Cielo!
Y se quebró la bóveda, arriba,
que custodiaba los tesoros de la infancia.
Y dijo Dios: ¡Tierra!
Y quedaron los pies sin el asiento del alma,
zarandeada ya para siempre
por el acorde oscuro del universo. 

miércoles 24 de noviembre de 2010

Loca trastienda



















El estrépito de una catedral que se derrumba.
Un irrespirable hedor a cadáver.
Blandura de la mano del abuelo.
O aroma de boletus.
Esta oscuridad premonitoria de una sala de proyección.

Catedral inmensa.
Fétido miedo.
Muucho tieempo.
Comer tierra.
Impacto de la historia que comienza: otra vez desorientado.

Piedra y cielo.
Respirar el fin.
Elogio del atardecer.
Al fondo está la muerte.
Montaña y pizarra en Pakistán.

Intenté no desechar, no convertir ninguna idea en desperdicio de la memoria. Aquellos sintagmas fundaron una chabola humilde -protegía apenas de la lluvia- pero fue suficiente para mostrar las entrañas a todo aquel que se acercara al quicio de la puerta.

martes 9 de noviembre de 2010

Haiku de la mutación



Hojas de otoño

que alfombraron tus pies;

piedra mañana.


Para N. y L., en la distancia

domingo 7 de noviembre de 2010

Pre-


Encara el sol de noviembre.
Entorna los ojos.
Vislumbra tras el telón anaranjado
de un mundo que ciega
otro que aguarda:
luz antes de la culpa.

sábado 30 de octubre de 2010

Amy



En casa esperan los padres. Preparan los cuatro últimos patos –hace tiempo que no hay pavos- para celebrar el regreso de Amy. Por allá habrá pasado su barco, el barco que no he logrado ver y que es el primer vínculo entre mi hermana y yo, un enlace metálico y gigantesco de óxido y sal que desafía al gris del cielo y a la turbulencia de las aguas del norte. No siento mis pies mojados, que se lanzan sin contemplaciones a una carrera frenética para atravesar la duna silente y los prados. Claro, recobrar el tiempo con Amy, volver a sentir su calor de hermana mayor que solo testimoniaban unas cartas puntuales a primeros de mes, guardadas celosamente en una cajita como el tesoro más preciado de nuestra antigua casona de piedra.

jueves 14 de octubre de 2010

Cajas

- Últimamente doy en pensar que los hombres son como cajas.

- Sí, cajitas con un alma dentro ¿no?

- Así no; más bien ocurre que miro a un hombre y me digo: "ahí va una caja vacía".

domingo 3 de octubre de 2010

De profundis



Espera. No avances, espera. Clavémonos en este dichoso instante, hundámonos en nuestros abismos a solas. Muerte al cuerpo. El alma aguardaba al dios como el centinela que acecha a la aurora. Pero ya no hay luz. ¡Espera!

miércoles 15 de septiembre de 2010

Epitafio de un joven poeta


Voz es aire y color. Tu voz el céfiro de aquel atardecer lejano de Septiembre. Solo quiero respirarte, como se inspiraban sin querer mil aromas en la floresta de Miranda. ¿Recuerdas?

Antonio Di Bergamo 1945-1977

jueves 9 de septiembre de 2010

Cuento (chino) sin amor


No espere el lector una apasionada historia de amor. Tampoco de las no apasionadas, enrevesadas o abiertamente desgraciadas. No hay amor en estas líneas, insisto por cortesía. Érase una vez una princesa algo poeta que vivía en un hermoso palacio en la China imperial de hace muchos, muchísimos años. Dicen que su belleza obnubilaba y había hecho perder el sentido a muchos de quienes la habían contemplado. Pero la bella Jin-Shiao, que así se llamaba la única hija del Emperador Qin Shihuang, no estaba interesada en desposarse con ninguno de los muchos pretendientes que, como es lógico, la pretendían. Aconsejado por un cortesano que le profesaba una enorme lealtad, el Emperador mandó buscar al hombre más sabio de China, un humilde anciano llamado Li-Bo. Tras siete días de largo viaje, Li-Bo llegó al palacio donde fue recibido por el Emperador Qin Shihuang.
- Ignoro a qué debo el honor de su llamada, oh Emperador.
- Li-Bo, dicen de usted que es el más sabio de los hombres del Imperio.
- Es cierto que lo dicen, Gran Señor.
- Si es así, use de su buena relación con la verdad y hable con mi hija. Deseo comprender por qué no accede a tener un marido de entre los nobles pretendientes que le presento.
- Hablaré con Jin-Shiao e intentaré iluminar el camino hacia su felicidad.
- Eternamente agradecido, Li-Bo.

Se desconoce de qué hablaron el viejo y la joven, lo único cierto es que al alba atronó el palacio la voz de un guardia al descubrir abierta la alcoba vacía de la Princesa. Por todos los rincones de China corre el rumor de que en realidad Li-Bo era un príncipe mago que huyó con su tesoro surcando el cielo a lomos de un dragón. Otros no pensamos así, y tenemos el convencimiento de que Jin-Shiao –con la cabeza rapada, tal vez errando por mil caminos- indagó junto a su maestro el misterio del Día y de la Noche, los reflejos del Cielo en el agua del río o ensayó la escritura de secretos poemas que, por desgracia, nos está vedado descifrar.

domingo 5 de septiembre de 2010

De Castro

Vuestro ardor se perdió, como niños en la niebla

de un bosque que parecía amable.

 

¡Dónde resonarán

los sombríos acordes desvanecidos

en el aire de los inviernos!

 

Aves del tiempo, mirad

el espacio de los fulgores antiguos,

dormidos sobre una tierra negra

que no teme porque no espera.

 

lunes 30 de agosto de 2010

Por qué (no) escribir


Anselmo cree que puede ser escritor, o tal vez no. Pensemos que no. ¿No a qué? La intuición nos lleva dramáticamente a que no lo va a conseguir o que cree que no lo conseguirá de facto. Pero también se encierra en ese “tal vez” otra posibilidad oscura. Es decir, que Anselmo no malgaste su tiempo en creer tal o cual cosa sino que efectivamente se dedique a hacer algo en concreto, como por ejemplo a pintar con palabras un mundo. A escribir novelas, quizá. Y esos devaneos de la imaginación pueden acecharnos por doquier, en la negación de aquella frase o agazapada tras una coma ¿por qué no?

viernes 27 de agosto de 2010

Por deber




Llevo cinco años vendiendo enciclopedias por las casas de mis clientes. Una llamada para comprobar que están disponibles y, si no improvisan una excusa muy convincente, tenso la cuerda por primera vez para plantarme a los cinco minutos en su puerta. Visitaré a M. antes de comer. Buenos días, blablablá y entrechocamos las manos buscando un signo que ilumine secretamente la batalla que se avecina. Me hace pasar a un salón muy luminoso y con muebles de madera de estilo impersonal algo pasado de moda. A través de la ventana se divisa una arboleda y el pequeño afluente que riega los prados de una ciudad provinciana. ¿De veras tiene dos hijos? Entonces lanzo las redes de una promoción de enciclopedia y ordenador portátil de regalo que tal vez le pudiera a interesar. El hombre que me atiende es más joven de lo que esperaba y educado, pero con una frase tímida que ha repetido desde el inicio de la conversación quiere dejar claro que no comprará nada. Con una falsa convicción en mis palabras y pertrechado con un discurso repleto de ejemplos que he repetido en mil y un hogares, despliego un póster plastificado en el que figuran más ilustraciones que textos de la enciclopedia. Él me escucha sin entusiasmo, atento. Da la impresión de haber caído tiempo atrás en las redes de algún vendedor cuyo rostro ya habrá olvidado -tal vez por compasión-, pero está muy claro que hoy no va a ocurrir lo mismo. Y lo comprendo. La enciclopedia es una de esas antiguallas que ya nadie consulta y vendemos a un precio desmesurado, aparentando que la editorial aplica una rebaja sustanciosa. Por ello no insisto; yo tampoco la compraría nunca y al menos he encontrado en esa estancia cobijo durante unos minutos frente al sol impenitente de agosto. El apretón de manos de la despedida parece más afectuoso que el de recibimiento y, sin saber a ciencia cierta por qué, salgo de esta casa con una ambigua sensación de deber cumplido. Me espera un menú en el Florida en la mesa solitaria más cercana al televisor, con la esperanza algo irracional -como todas nuestras esperanzas- de que el telediario anuncie el fin de la ola de calor.

lunes 23 de agosto de 2010

White



Arrópate y sueña. Mira derrumbarse

la infelicidad sin estrépito.

Que se alejen los pájaros tristes

-ni un soplo de tu ausencia

merece el negro batir de sus alas-.

Sube desnudo a un paraíso transparente

donde fluya contenta la luz

por cada poro del alma.

Y recuerda mañana o siempre,

que al agua dormía también por ti.


miércoles 18 de agosto de 2010

Hablemos de tu esplendor

Porque laten fríos los prados en la noche,

vuelvo mis ojos a la espesura

y quiero que hablemos de tu esplendor.

Que gritemos al río, al aire

y a la sombra que nos conforma

si acaso habitaste otra cara de la luz.

El resto es sencillo y preciso

como la geometría brillante que cifra tu boca.

Tiempo es de días y estaciones.

Cambiemos ya el rumor de las palabras

por la altiva tibieza de las estrellas.

martes 17 de agosto de 2010

Pie de foto


 

Vio la foto por primera vez mientras leía un artículo sobre grandes maestros de la fotografía. Sopesó la extraña puesta en escena, el atuendo espartano del modelo y el enigma de una mirada que suponía un reto o tal vez reclamaba misericordia como cuando uno ha dado muchos pasos equivocados y sabe que va a pagar las consecuencias.

Debieron pasar dos o tres años hasta que volvió a cruzarse con la mirada del joven desamparado en una revista de filosofía política en la que se mencionaba al convicto LEWIS PAYNE. “Este Payne,” conjeturó entonces sin énfasis, “será un joven activista de GreenPeace capturado a bordo de una de esas lanchas naranja por defender a la ballenas en la Patagonia”. Un chico bien con un alto sentido de la justicia metido en problemas. En efecto, así era. Pero para su asombro, tuvo que releer varias veces el pie de foto para dignificar algunos matices relevantes.

“L. P. en 1865. Tras su detención por participar en el asesinato de Abraham Lincoln, fue ajusticiado en la horca a la edad de 21 años.”