Eclipse, terremoto. Y descifró las siete palabras.
Cuaderno Amarillo
Relatos breves. Microrrelatos. Poemas. Cuentos.
domingo, 13 de enero de 2013
sábado, 1 de septiembre de 2012
I
Debo al hielo de tus azules
el momento
en que todo se constela,
y vivir no es primordial.
Vientos fríos más allá del mar traen
al hilo del azul
noticia de nosotros amordazados,
y felices al huir
de la oscura región del olvido.
lunes, 27 de agosto de 2012
Encajar un recuerdo
Siéntese relajado en un banco, a ser posible en un cementerio pero no en uno cualquiera, un cementerio alemán -verbigracia- con muchas tumbas alineadas junto a una pared de piedra que no permita ver el límite del cementerio a su derecha. Perfecto. Usted era un niño de tres años, la casa de piedra parecía un gigante gris pero tras mirar un instante con los ojos entrecerrados ha logrado encajar el recuerdo en su vida y probablemente ya pueda olvidar las cruces, las fechas y las piedras grises. Todos se van y usted también. Ahí queda el banco solitario, canta un mirlo entre los olivos.
A J.C.P.
martes, 21 de agosto de 2012
Firm
De aquí no me muevo aunque se me escapen todas las nubes del orbe porque la dureza de hombres como nosotros está a prueba de tormentos -bien lo sabe el hacedor- y nuestra naturaleza no es girar como los meteoros sino morir de quietud anhelante, siempre en pos de las nubes.
domingo, 17 de junio de 2012
Premio
Absolutamente en contra de sus planes había escrito la gran novela, una obra maestra. Pensó que el zumbido de cada abejorro en los prados incontables de Calcidia, la trayectoria casi suicida de los vencejos disparados al azul o el martilleo de las Campanas de San Patricio tenían la culpa, que participaban en la suma gigantesca que daba como resultado final su novela. Y esas no eran las cuentas, no. "Lo decisivo es equivocarse siempre hacia arriba, hacia los demás», y al recordar las palabras de Telmo sintió que regurgitaba una antigua e insoportable sensación de sí mismo.
jueves, 3 de mayo de 2012
Caligaverunt
Los ojos de Ulises se nublaron de lágrimas por haber
ordenado a su mejor hombre que le atara al mástil. Ya que el canto amante de
las sirenas invitaba a una inmersión definitiva –sí, tal vez mortal- , solo la
aspereza de la soga mantuvo su carne desesperada a salvo del hechizo.
martes, 7 de febrero de 2012
Sin mapa
Él solo fue culpable de que su territorio fuera relegado al olvido -recóndito, ciego- por la miseria de aquellas quinientas hojas que no había escrito.
domingo, 5 de febrero de 2012
Diálogo de dos perros sobre las cosas del querer
B.- Siempre que quise, me encontré ya queriendo; no había un antes, nadie concibe un después.
C.- Caro amigo, el querer desborda su posible satisfacción pero se ahoga en su persistencia.
B.-¡A mí me hace feliz comer un hueso!
C.- No yerres Berganza, feliz te hace quererlo.
C.- Pues eso, can, la perra condición.
sábado, 21 de enero de 2012
Waltz II de Shostakovich, sueño
Ayer soñé que vivía en una ciudad junto al mar. Y allí la vida permanecía asomada a un balcón infinito de agua que en absoluto ahogaba, y que se hacía presente más allá de los prados que bordean el acantilado, o en el camino que desciende de la duna -incómoda premonición del desierto- al eco de la última ola.
lunes, 16 de enero de 2012
martes, 6 de diciembre de 2011
Murmullo
A E.S.B.
Solo ves otros estorninos
batir alas alternas al viento
y leves matices, que en nuestra destreza
descifran sin querer un poliedro
celeste.
Son aristas que generamos, sin saber
que tal vez un murmullo
es el capricho de muchos entre las
nubes,
otra diástole de la belleza.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Abierto
He dejado la puerta abierta
por si entraba la esperanza.
Cada mañana inocente pienso
qué será de aquellas flores
cortadas.
Tal vez no amamos la carne
más acá de los espejos.
Olvidé cerrar la puerta
y se coló el miedo en la noche.
Sentí en el costado el peso
de la cabeza de un muerto;
silabeaba en latín -plañidero-
unos versos pasto del olvido.
He abierto de par en par
al rayo último de la tarde.
Ulula el espíritu de la noche
anhelando reinar por siempre,
pero ignora que los niños rasgan
el espeso manto con su grito.
martes, 29 de noviembre de 2011
Mujer en la calle
Abre la puerta y cruza con
determinación. Fuera. Camina y siente el viento en la cara o los
brazos; está irremediablemente viva. No reconoce a nadie, y cruzarse
con extraños hace que camine más erguida. Abre los ojos aunque
sigue sin mirar algo en concreto. Vuelve a sentir viento en la
cara y la claridad del día sin amor. Contundente. Perfecta.
jueves, 24 de noviembre de 2011
No oír el mar
No era pecado no oír el mar. La pala amarilla moldeaba con exactitud el castillo deseado pero fugaz, víctima del capricho de un dios o del vaivén ciego de la marea.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Memoria secreta del oso
Muy al contrario de la costumbre, dejé de pensar -incluso de usar- el concepto hibernar. Este respondía más al atolondramiento que me poseía al llegar la primavera, el mismo que me empujaba a rastrear sin fin las recónditas colmenas y los altos charcos de los salmones. Era la privación temporal de mi vida auténtica, una existencia meditabunda sabiéndome a cobijo de las tormentas y tempestades del invierno, al hilo apenas audible de mi respiración y el flujo mineral de mi conciencia.
lunes, 24 de octubre de 2011
Salmo circunstancial: si no hay amor
Si no hay amor la noche es más oscura, tan oscura como podía llegar a ser.
Si no hay amor el árbol parece gemir agitado por los vientos de otoño, aunque solo son hojas desfalleciendo en un canto casi maravilloso. Pero no hay amor, claro.
Y al fin, si no hay amor este anochecer será el último, y el de mañana, y cualquiera porque temes una noche sobre la noche.
No hay amor y estás perdido. Eres el niño en la espesura.
lunes, 17 de octubre de 2011
Tiempo
Se asustó el pájaro de la melancolía,
y levantó el vuelo hacia parajes invisibles.
¿Cuántos pasos hollados en el aire
fijaron las constelaciones precisas
para el olvido, desde lo oscuro
a tu centro?
En el punto exacto donde quedabas
a solas con la palabra del universo,
un silencio azul destelló
desde un tiempo extinto
que ya no es tiempo.
sábado, 24 de septiembre de 2011
Uno
Uno. No sabía quién era.
Dos. Creó un personaje.
Tres. Creyó ser el personaje.
Y volvió al punto inicial pero ya nunca -jamás- pudo salir de uno.
martes, 13 de septiembre de 2011
Aire de las ruinas
Ya se dan a la fuga cien aves
que ideó el espíritu de la tarde, desdibujadas
sobre el aire de las ruinas.
sobre el aire de las ruinas.
Y la vieja armonía decreta, también,
el final de las rosas y su aura desgastada.
Al margen de la ira y las estrellas,
acato un destino tras el azul limpio:
acato un destino tras el azul limpio:
es la estación eterna, brillante presencia
más allá de todos y de todo.
más allá de todos y de todo.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Ars
Caminaba, caminaba y caminaba. Pensaba que él era tiempo, o le gustaba creerlo. Siguió caminando hasta llegar a la encrucijada donde le esperaba una silenciosa dama. Tan solo nos ha llegado que el tiempo escogió su camino y continuó, solitario, su viaje.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Naves
Ya no paseaba por la ribera y su arboleda, ni se beneficiaba del verde frescor o el rumoroso descenso de las aguas del Trancos. Ahora, con la fidelidad de una comunión diaria, prefería la carretera de circunvalación que atravesaba el polígono industrial y sus naves porque en esa travesía de uralitas, cables y letreros variopintos latía de otro modo lo real. No uno de los bucólicos pastores del paraíso sino un caótico transformador de la naturaleza; en definitiva eso describía mejor su esencia y, junto a la verdad, los cirros de la tarde escenificaban otro encuentro insólito con la belleza.
lunes, 29 de agosto de 2011
La vida nueva
Si de verdad hubieras creído con todas tus fuerzas que te curarías, no estaríamos tan indecisos como estamos. Todo lo arreglas con un bote de pastillas o un baño caliente, pero no es tan sencillo mantener tu buen nombre ante tus hijos y los hijos de tus hijos. No te importa la posteridad, pero a mí sí por unos años o tal vez unas semanas. Pues la posteridad, Martín, es exactamente eso: el poema que no escribiste hoy, pero sobre todo querer echar otro madero al fuego en invierno pasada medianoche, rodeado de tus fantasmas y poco más.
viernes, 17 de junio de 2011
Tres junto al río (Variaciones)
I
Curiosidad de los pájaros
Se acercan con vuelos distraídos en apariencia para fijarse en mí, absorto en el fluir del río de las altas sierras de Gredos, mientras permanezco sentado en las raíces desnudas de un pino en la ribera. Ahora soy yo quien los mira a ellos, e indago en su fingida inocencia. Sopeso su espontaneidad, me aíslo del retrato manido del poeta al borde del manantial y giro bruscamente hacia la curiosidad de los pájaros: si esta podría ser mensurable y sobre todo, de qué modo nos hace felices a los hombres descubrir seres -solo en apariencia- tan similares a nosotros.
II
Momentos del río
Las aguas remansadas reflejan la otra orilla perfecta en su quietud. Más abajo el pulso del río se acelera y, en los rápidos, las aguas saltarinas y veloces se olvidan del paisaje, pues sus espumas se concentran únicamente en su risa pasajera.
III
Instantería
Cuentan de un monje que una mañana se quedó dormido escuchando a una alondra, y que al despertar habían pasado trescientos años. Sentado en este prado junto al río al arrullo de los ruiseñores, las ranas o los pinzones, uno duda de si es un pino más -los pinos son individuos atrapados por un ensimismamiento de siglos- o si, tal vez, viste el hábito de un franciscano todavía somnoliento.
miércoles, 15 de junio de 2011
Pozo
Un pozo sin agua, profundo, y sobre el suelo circular una chica arranca notas al contrabajo que son risas -pero también gritos- que desean un mundo mejor para el pozo; no para el prado arriba, ni para el cielo o el aire, sino para el pozo y su negrura húmeda. La niña golpea con furia las cuerdas del contrabajo y llora en la quietud del pozo, porque ansía recluirse allá abajo rodeada de misterios y en contra de unas voces angustiadas que la luz deja caer de cuando en cuando.
lunes, 13 de junio de 2011
viernes, 3 de junio de 2011
Lejos
Llamas desde una isla oculta por la bruma,
y tu voz agita sus alas blancas
despreocupada y suspendida para siempre
en un reto lento al vacío.
El azul de arriba se hace agua
y se estrella en las aristas del abismo.
en un reto lento al vacío.
El azul de arriba se hace agua
y se estrella en las aristas del abismo.
Confundo tu grito y las olas
mientras contemplo el habitar salado de los peces
llegados de mares mudos, exangües.
Gritas desde una isla oculta por la bruma,
pero solo puedo asistir al fulgor trasnochado
de un faro que se apaga lejos
en el fin de la tierra.
llegados de mares mudos, exangües.
Gritas desde una isla oculta por la bruma,
pero solo puedo asistir al fulgor trasnochado
de un faro que se apaga lejos
en el fin de la tierra.
miércoles, 1 de junio de 2011
Bx
Hubo un tiempo en que me maravillabas con un casete del concierto de Rachmaninov. Y claro que era maravilloso. Yo miraba por la ventanilla del coche rojo mil dehesas grises, que avanzaban vigiladas por una luna enorme allá arriba, entre las nubes opacas.
Hoy sueño -escuchando otros pianos- que aún es de noche y viajamos juntos, arrullados aún por conciertos imposibles.
jueves, 26 de mayo de 2011
Carta a G. Mahler de un joven desconocido
Muy estimado músico:
Parto de mi admiración por usted Herr Gustav, allá donde esté. Me agrada sobremanera la sensación que produce al instante su música en mí. Me recuerda usted que la vida se asienta en el movimiento y el placer, y que en ella cabe la oportunidad de pasear con mi amada por la floresta multicolor acariciando su mano joven hasta el atardecer.
Pero también debo reprenderle por eso mismo, maestro de mis horas felices. Dedica una canción a la tierra que alcanza un éxtasis tal que parece no acabar nunca y, en comparación, encuentro raudo en exceso el trayecto final del sol antes de ocultarse. Y cuando llega el ocaso se velan mis ojos al compás de la noche y doy en pensar que Usted me engaña. Que la felicidad es mucho más ligera y efímera que cualquiera de sus lieder, que tal vez usted garabateaba pentagramas y no desconocía el efecto enfermizo e irreal de ese torrente de sostenidos y bemoles sobre los hombres. Y ahí resplandece su lección primera sobre la Belleza: una melodía que señala la posiblidad de quedarse ensimismado -dormido apenas- a la sombra de un tilo esperando a la muerte.
Suyo,
A. M.
domingo, 15 de mayo de 2011
Una clave
La auténticas ocupaciones (preocupaciones por mejor decir, pues nos fundamentan) son inconscientes. Un antiguo amigo argentino me dio hace años -el recuerdo me lleva al Café Rizzo en Santos Lugares- una clave para interpretarlas. “Escuchá cuando cantás, no, cuando tarareás un tango u otra cantilena. En ese silabeo, aunque no lo parezca, dormita un mensaje cifrado”. Edgardo, viejo, cuánta razón.
martes, 3 de mayo de 2011
Oxama vive
Sabemos todo o nada de él, pero sabemos que vive, que clamaba venganza más allá de la ficción y de la ley.
Hoy su cuerpo flota en el mar, tal vez en Hawai con la escolta esperando incómoda en la playa, o tal vez en algún punto ignoto del Índico siguiendo una antigua tradición olvidada al vaivén de las olas.
Pero Oxama habita escondido en el corazón de cada uno de nosotros, en forma de alegría vengativa o tristeza desesperanzada y rabiosa, y preside un Universo donde la Justicia está a los pies de la Libertad, y ambas arrodilladas ante Dios.
domingo, 1 de mayo de 2011
2 a 1
Él ya sabe lo que quiere. Y Lara; lo que no sabe es qué quiere ella. Calcula cuánto le llevará reponerse de ese encuentro que tasa en liras, una cantidad nada despreciable que Don Enzo puede pagar. Decidida, apura las dos copas con ansiedad, casi no da tiempo al viejo y salen del bar apresurados con el vino adormeciendo sus sentidos. No sabe si ganará la apuesta a sí misma. Ahora cantaría muy alto al mundo que no es una cualquiera, y vuelve a sonreir mientras crujen la escaleras de madera de la vetusta pensión.
domingo, 24 de abril de 2011
Dos de Roland Fischer
A diferencia de Max y Leo, yo no vi mujer alguna. Conjeturo que se referían a esos poros jóvenes sustentados por dos columnas de luz, horizontales como un destino que te apunta sospechando que tú, al fin y al cabo, no habitarás su universo. Por los siglos de los siglos.
Entre el hábito de la oración en divina compañía y el hábito blanco flota suspendida la nada negra. De ella aflora el rostro -labrado por una miríada de versículos- de alguien que fue entre el allá y el más allá, pero ya no es. Amén.
jueves, 21 de abril de 2011
Fortaleza
Hasta la piedra más fría posee un corazón en su rocoso interior, afirmó Juvenal.
De haber sabido que todos los afanes acabarían en esta prisión de una isla perdida en el Atlántico, ¿habría hecho lo que hice? Lo confieso, he matado a tres hombres con la fuerza de mis manos y además he vivido con intensidad el momento en que dejaban finalmente de respirar, ensangrentados e inertes.
Tal vez lo racional es no sentirse orgulloso de ello pero, por encima de todo, la razón lo asume como el efecto último de una justicia -por así decir- cósmica. Como si Guttenberg inventara la imprenta para que yo diera con mis huesos en esta fortaleza. Quizá por ello el carcelero me facilita tinta y papel, obligado por el brutal recibimiento del primer día. No le guardo rencor. Al fin y al cabo resisto la humedad que se cuela por el ventanuco los días de temporal y respiro para escribir estas y otras letras. Y a quien no aprecie la grata compañía y el consuelo que proporcionan las ratas por el día y todas las noches, le diría que atenta contra la máxima de las máximas: que mucho de lo humano le es ajeno. Y así puedo soñar con el sol y un tiempo mejor.
Isla Berlenga, 12 de Mayo de 1873
miércoles, 13 de abril de 2011
Tirar la basura
Una noche, un hombre baja a tirar la basura al contenedor. Levanta la tapa de éste y calcula en un balanceo amplio del brazo la trayectoria no por cotidiana menos olímpica del maloliente proyectil.
El ruido de la tapa al caer es el aldabonazo hacia una nueva responsabilidad, alejada de la confianza de su mujer que le espera inocente resistiendo al sueño ante el televisor. Él no regresa, porque ya no tiene que regresar. Baja por la avenida arrastrando un poco las zapatillas de andar por casa; no verá más a Laura. Siente el rumor del río cercano borboteando en sus venas, anticipa en una bocanada ansiosa el aire que separa la baranda del puente del manto oscuro de agua. ¡Abajo!
lunes, 4 de abril de 2011
Birds out
Volaron los ecos más allá
de aquel ábside lejano.
Y dejaron sin el aliento
que vertebra desde el alma profunda
a tu azul más oscuro.
Sin ecos, solo.
Como una rama vacía.
sábado, 19 de marzo de 2011
Starry
Creiste en la vida
que habitaba la luz amarilla
de una estrella.
Él agregó viento
-que la enreda-
y un ciprés.
jueves, 17 de marzo de 2011
No yo
Algunos pensaban -y podían pensarlo, por supuesto- que el joven escritor hablaba siempre de sí, que las estrofas eran la ventana por la que asomaba su vida íntima, y los versos barrotes que mantenían su fiera interior a raya para exhibirla en un ademán exótico pero controlado.
Él, sin embargo, sabía a ciencia cierta que no era joven -ser joven, esa forma sutil de desprecio- y que esos renglones escritos con esfuerzo se compactaban en un ámbito nuevo del que en efecto participaba, pero no como un dios creador, sino como una primera voluntad que se precipita con fuerza presta a desbocarse y a arrastrarle a él mismo sin remisión.
viernes, 4 de marzo de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
Dentro
Sentado sobre el cofre, alzó los brazos al cielo clamando -desorientado- por el mapa del tesoro.
- -
lunes, 21 de febrero de 2011
Noche
Cuando llega la noche
ves luz
oculta tras la sombra.
Llega la noche y sientes
que el calor era tu calor.
Entonces la esperanza duerme
y uno solo
se adentra en el mar.
martes, 8 de febrero de 2011
Schützengraben
Ya no pesan el petate ni el fusil como antaño, pero a estas alturas la desesperanza anida profunda en nuestro pecho. Las bajas de ayer y nuestro repliegue incesante de las últimas jornadas ha velado aún más nuestra mirada. Necesitamos escribir largas epístolas durante las noches -con permiso de los morteros ingleses- para ensayar en espesos renglones de tinta una normalidad rara que oculte la angustia y miseria de nuestras vidas. Hace tiempo que Kurt no escribe un solo verso y Edgar ya asumió que nunca más interpretará a Bach -el violín demanda dos brazos a los hombres para que se produzca el milagro. Pero en la trinchera haría falta un prodigio distinto del que nos traerá esta primavera negra: un proyectil definitivo y letal que hunda la carne y el espíritu en el lodo, más allá de las barricadas.
jueves, 27 de enero de 2011
Symphony nº4
Johannes Brahms desciende por una escala de lianas y flores a un estanque sobre el que flota -desleída e imperceptible- la primera niebla de la aurora. Luego cruza un puente de madera que cruje al paso de su corpachón enfundado en una levita oscura, y que sirve de fondo opaco a su larga barba blanca y unos ojos luminiscentes. Finalmente se aleja, como su música, que no es tantas cosas y, precisamente por eso, pronuncia esencialmente lo que somos.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Una (dos) historia (s)
A Elsa le viene a la cabeza una historia (tal vez un sueño antiguo embellecido por el olvido). En ella, un viejo intenta pescar un pez mayor que su barca y se abstrae del hermoso atardecer del Caribe o de su propia vejez. A la vez piensa en otro hombre que está armado y narcotizado por el alcohol, y que va a cambiar el vuelo fugaz de los patos de los pantanos por un blanco más frágil aún y definitivo: su boca, la cavidad por la que había respirado hasta ese momento. El disparo de la escopeta hace las veces de una encrucijada que enfrenta cara a cara la pluma contra el cerebro embotado, liberados de la frontera del sueño, de la literatura y de la muerte. Elsa atisba tras el fogonazo una explosión solar y la irradiación del calor primigenio en interminable expansión. Otro instante fundacional para la creación.
martes, 28 de diciembre de 2010
Amor y libro
Nunca me ocurrió que el amor de una mujer me llevara al amor por un libro. Sin embargo, al volver la vista atrás -a pesar de la fina lluvia del tiempo, persistente- cuento con varios libros a los que amé y que siempre desembocaron en alguna otra persona. Y ahí está todo: el amor a un libro o universo, a un ser amado -el paisaje- y el amor a uno mismo, es decir, un inevitable punto de vista.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Pajarita
Cuando era niño mi abuelo me enseñaba a hacer figuras de papiroflexia, lo que él llamaba hacer pajaritas. Y nada era lo que parecía. La precisión de cada pliegue redundaba en la perfección de la metamorfosis final -cura del infantil escepticismo- de hoja blanca en ave. Toda una metáfora seriada de la vida en pasos, pliegues, despliegues y voilá: una pajarita sin ojos que no vuela. ¿Era eso?
domingo, 28 de noviembre de 2010
Génesis
En el principio,
cuando creí en tu cuerpo y su aura
todo era confusión.
Las tinieblas que cubrían mis ojos abismados,
se disiparon con la ligereza de un ave solitaria
que aletea sobre los campos helados.
Dijo Dios: ¡Luz!
Y fuiste,
para quemar las naves que atraviesan el horizonte.
Dijo Dios: ¡Cielo!
Y se quebró la bóveda, arriba,
que custodiaba los tesoros de la infancia.
Y dijo Dios: ¡Tierra!
Y quedaron los pies sin el asiento del alma,
zarandeada ya para siempre
por el acorde oscuro del universo.
por el acorde oscuro del universo.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Loca trastienda
Un irrespirable hedor a cadáver.
Blandura de la mano del abuelo.
O aroma de boletus.
Esta oscuridad premonitoria de una sala de proyección.
Catedral inmensa.
Fétido miedo.
Muucho tieempo.
Comer tierra.
Impacto de la historia que comienza: otra vez desorientado.
Piedra y cielo.
Respirar el fin.
Elogio del atardecer.
Al fondo está la muerte.
Montaña y pizarra en Pakistán.
Intenté no desechar, no convertir ninguna idea en desperdicio de la memoria. Aquellos sintagmas fundaron una chabola humilde -protegía apenas de la lluvia- pero fue suficiente para mostrar las entrañas a todo aquel que se acercara al quicio de la puerta.
martes, 9 de noviembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
Pre-
Encara el sol de noviembre.
Entorna los ojos.
Vislumbra tras el telón anaranjado
de un mundo que ciega
otro que aguarda:
luz antes de la culpa.
sábado, 30 de octubre de 2010
Amy
En casa esperan los padres. Preparan los cuatro últimos patos –hace tiempo que no hay pavos- para celebrar el regreso de Amy. Por allá habrá pasado su barco, el barco que no he logrado ver y que es el primer vínculo entre mi hermana y yo, un enlace metálico y gigantesco de óxido y sal que desafía al gris del cielo y a la turbulencia de las aguas del norte. No siento mis pies mojados, que se lanzan sin contemplaciones a una carrera frenética para atravesar la duna silente y los prados. Claro, recobrar el tiempo con Amy, volver a sentir su calor de hermana mayor que solo testimoniaban unas cartas puntuales a primeros de mes, guardadas celosamente en una cajita como el tesoro más preciado de nuestra antigua casona de piedra.
jueves, 14 de octubre de 2010
Cajas
- Últimamente doy en pensar que los hombres son como cajas.
- Sí, cajitas con un alma dentro ¿no?
- Así no; más bien ocurre que miro a un hombre y me digo: "ahí va una caja vacía".
- Sí, cajitas con un alma dentro ¿no?
- Así no; más bien ocurre que miro a un hombre y me digo: "ahí va una caja vacía".
domingo, 3 de octubre de 2010
De profundis
Espera. No avances, espera. Clavémonos en este dichoso instante, hundámonos en nuestros abismos a solas. Muerte al cuerpo. El alma aguardaba al dios como el centinela que acecha a la aurora. Pero ya no hay luz. ¡Espera!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















































