Hubo un tiempo en que me maravillabas con un casete del concierto de Rachmaninov. Y claro que era maravilloso. Yo miraba por la ventanilla del coche rojo mil dehesas grises, que avanzaban vigiladas por una luna enorme allá arriba, entre las nubes opacas.
Hoy sueño -escuchando otros pianos- que aún es de noche y viajamos juntos, arrullados aún por conciertos imposibles.

2 comentarios:
...por unos instantes he estado en el asiento de atrás del BX... aunque no estaba Rachmaninov no faltaban las dehesas... me encanta
El mejor coche de todos los tiempos, sin duda. ¿Tú crees que progresamos de verdad? El típico CC-Mér.
Un saludo.
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