viernes 17 de junio de 2011

Tres junto al río (Variaciones)


I

Curiosidad de los pájaros

Se acercan con vuelos distraídos en apariencia para fijarse en mí, absorto en el fluir del río de las altas sierras de Gredos, mientras permanezco sentado en las raíces desnudas de un pino en la ribera. Ahora soy yo quien los mira a ellos, e indago en su fingida inocencia. Sopeso su espontaneidad, me aíslo del retrato manido del poeta al borde del manantial y giro bruscamente hacia la curiosidad de los pájaros: si esta podría ser mensurable y sobre todo, de qué modo nos hace felices a los hombres descubrir seres -solo en apariencia- tan similares a nosotros.

II

Momentos del río

Las aguas remansadas reflejan la otra orilla perfecta en su quietud. Más abajo el pulso del río se acelera y, en los rápidos, las aguas saltarinas y veloces se olvidan del paisaje, pues sus espumas se concentran únicamente en su risa pasajera.

III

Instantería

Cuentan de un monje que una mañana se quedó dormido escuchando a una alondra, y que al despertar habían pasado trescientos años. Sentado en este prado junto al río al arrullo de los ruiseñores, las ranas o los pinzones, uno duda de si es un pino más -los pinos son individuos atrapados por un ensimismamiento de siglos- o si, tal vez, viste el hábito de un franciscano todavía somnoliento.