sábado 24 de septiembre de 2011

Uno



Uno. No sabía quién era.
Dos. Creó un personaje.
Tres. Creyó ser el personaje.

Y volvió al punto inicial pero ya nunca -jamás- pudo salir de uno.

4 comentarios:

Diego Niño dijo...

Pienso que todos nos sentimos, en algún momento de la vida, personajes de una novela o de una película… algunos, como es mi caso, no podemos desprendernos de esta idea y suponemos (quién sabe si con razón) que la existencia es una compleja e infinita trama de millones de argumentos entrelazados por la infinita imaginación de un creador…

Saludos cordiales desde una Bogotá fría y ocasionalmente lluviosa

M. dijo...

Tal vez lo que dices sea la fuerza que nos hace vivir como real lo ficticio.

Saludos desde un aún cálida Plasencia!

Orges dijo...

Ya sabes que me apasionan los bucles. Lástima del jamás (que en la realidad, siempre es falso).

También me atrae esa idea de autor que, sin saberlo, tantos llevan dentro, creándose su propio personaje (y muchas veces distribuyendo papeles a diestro y siniestro entre los que le rodean).

¿Lo real? ¿Dónde está eso?

Saludos

M. dijo...

Cuánto ha Orges!

No sabía quién era por motivos diferentes... sería un uno bis.

Salud!